Por Julián Laboy

 

Tao: camino

Tao: camino

Introducción

La perspectiva oriental del Taoísmo, en su versión filosófica o clásica, reta a diversas teorías occidentales tradicionales. Desde la crítica indirecta al pensamiento tradicional moderno de la Física (Ricard & Xuan Thuan, 2001; Capra, 2005), con todas las implicaciones que esto conlleva al llamado “mundo material”, hasta sus diferencias con posturas hegemónicas del campo de la Psicología (Ames, 1998; Ames & Hall, 1998; Laboy, 2011) y todo lo que esto representa para el ser humano, esta postura oriental tiene un gran potencial a la hora de brindar argumentos a nuevos conocimientos.

Un buen ejemplo de estos nuevos conocimientos es el estudio transdisciplinario. El Taoísmo filosófico nunca dividió su pensamiento en diferentes ramas, las cuales habría que estudiar por separado para intentar comprender en su totalidad los diferentes “objetos de estudio” que ocuparía a cada disciplina. Esto no ocurrió al azar ya que varias premisas básicas del pensamiento taoísta contradicen la idea de la existencia de “disciplinas”. De esto tratará este trabajo: entiéndase, el taoísmo como antecedente al estudio transdisciplinario. Primero, hablaré de manera general sobre el Taoísmo. Luego, trabajaré algunas de las aportaciones que este puede hacer al estudio de la transdisciplinariedad. Por último, dedicaré un espacio a unos comentarios finales.

 

Sobre el Taoísmo (1)

El Taoísmo al que hago referencia es su “versión antigua”.  Dicha versión se ubica en una época donde surgen unos textos llamados “clásicos” como el Tao Te Ching (2) y el Chuang Tzu (Wong, 1997; Kirkland, 2004). Los mismos surgen en la antigüedad oriental (y aquí se habla de la característica geográfica y temporal). Se hace esta distinción puesto que existe una serie de problemas históricos al hablar de la perspectiva taoísta luego de lo que se conoce como la Dinastía Han, aproximadamente en el siglo uno antes del llamado “Cristo”, hasta nuestra época.

Es importante destacar que existen varias versiones del Taoísmo. Una primera versión es la clásica o antigua, como he consignado. Esta se ubica temporalmente antes y durante la Dinastía Han. A esta primera versión se le suele dar el nombre de Taoísmo clásico, antiguo o filosófico (Wong, 1997). Una segunda versión consiste en el Taoísmo como religión organizada. Esta se ubica temporalmente luego de la Dinastía Han hasta nuestra época. Lo que caracteriza al Taoísmo como religión organizada son unas ideas que fueron cambiando al éste convivir primero con el Confucianismo, que llegó a ser el sistema filosófico del Estado en un momento dado, y segundo, con el Budismo, que incluso llegó a mezclarse con las anteriores dos para formar su versión Chan (o Zen, en Japón). Por lo tanto, sus posturas filosóficas fueron cambiando según la necesidad del tiempo y según diferentes interpretaciones de los textos antiguos.

Tanto el Taoísmo clásico como su versión de religión organizada poseen la palabra “Taoísmo” porque comparten unas ideas. Se ha dicho que la palabra “Taoísmo” fue acuñada durante el reinado de la dinastía Han para organizar las escrituras y las ideas que representaban a la mayoría de las alternativas intelectuales disponibles en la época (Littlejohn, 2006). El llamado “Taoísmo” era un grupo de ideas y escrituras que ya existían al menos cien a doscientos años atrás. Esas personas no se llamaban a sí mismas “taoístas”, lo cual es obvio al leer sus textos, pues no se utiliza nunca o casi nunca el término. Sin embargo, conviene utilizar la palabra “taoísmo” o la frase “perspectiva taoísta” para dar cuenta de un grupo de ideas presentes en la antigüedad de China desde, por lo menos, el siglo III a. de C. (donde ubican el famoso Tao Te Ching).

Se ha pensado que las ideas o las características del Taoísmo en general llegaron en tiempos de guerra. Específicamente, para el siglo II y III a. de C., las planicies de lo que ahora es China se encontraban en un período de guerras civiles. La muerte llegaba a más hogares ya que las tecnologías y las estrategias de guerra eran mucho más complejas y eficientes que en tiempos anteriores. Esto provocó que la mayoría de los textos que circularan fueran manuales de guerra, y no tratados filosóficos o religiosos. En fin, se dice que fue en respuesta a estos tiempos de batallas o conflictos entre las personas, teniendo tan cercano el tema de la muerte, que el llamado Tao Te Ching llegó a ser escrito como una visión alternativa de lo que es la experiencia humana (Ames & Hall, 2003). Dicha visión alternativa despreciaba la guerra y valoraba el vivir de una manera armoniosa entre todos los seres vivos. Esto es lo que trae el término de “Taoísmo”, y de manera más específica, el momento en el que surge el Taoísmo clásico, antiguo o filosófico.

 

Aportaciones al estudio transdisciplinario

Muchas ideas fundamentales al Taoísmo filosófico son similares a las premisas básicas del estudio transdisciplinario. A continuación, presentaré una idea taoísta general- el rechazo a dicotomías absolutas, utilizando como ejemplo el asunto de mente-cuerpo- y sus implicaciones sobre nuestro tema.  Lo que pretendo es argumentar a favor de la idea de que el Taoísmo filosófico es, primero, un antecedente histórico a la transdisciplinariedad y, segundo, que el primero sirve de peso argumentativo teórico-práctico al segundo.

Como mencioné, la idea general o principal a comparar, desde nuestra perspectiva oriental antigua, con el estudio transdisciplinario postula que el pensar dicotómico absoluto no se sostiene. De aquí surgen otras ideas secundarias, las cuales son igualmente pertinentes a la transdisciplinariedad. En esta ocasión, dedicaré un espacio al asunto relacionado a la complementariedad e interrelación de todo en nuestro(s) mundo(s) y al énfasis en lo contextual. Veamos a lo que me refiero.

Históricamente, en occidente ha existido la tendencia a pensar en opuestos absolutos (Mires, 1996): espíritu o mente vs materia, superior vs inferior, lo inmutable vs el cambio, lo eterno vs lo temporal, lo interior vs lo exterior, entre muchos otros. Tomemos como ejemplo la primera opción, la dicotomía de mente vs materia. Como ya ha sido tradición, “pienso, luego existo” ha sido un bloque fundamental en el pensamiento occidental moderno. Las innumerables referencias al filósofo francés René Descartes, directas o indirectas, y al llamado “problema mente-cuerpo” son prueba de ello.

¿Qué implicaciones tiene este pensamiento para nuestros propósitos? Resulta que si existe una división absoluta entre mente y cuerpo, de igual manera surge una división absoluta entre el estudio de la mente y el estudio del cuerpo. Si la mente es independiente del cuerpo, de igual manera el estudio de este será algo independiente al estudio de aquella. De aquí que existan disciplinas que se dediquen estrictamente al estudio del cuerpo, como destacan la Biología, la Fisiología y la Medicina, y disciplinas que se dediquen estrictamente al estudio de la mente, como destaca la Psicología. A la Biología lo que es de la Biología, a la Psicología lo que es de la Psicología, y así sucesivamente.

Ahora bien, el Taoísmo no fue fundador de disciplinas que separan los llamados “objetos de estudio”. De haberlo hecho, existirían muchas contradicciones en su pensamiento. Al leer y analizar los escritos de lo que llamamos Taoísmo filosófico, se puede apreciar la frecuente aparición de frases como “volver a nuestra raíz”. Con esto se refieren a un estado mental/corporal llamado “equilibrio”. El mismo consiste precisamente en la unión/complementariedad de lo que conocemos como mente-cuerpo. Esta postura sobre la unión/complementariedad de mente/cuerpo se puede apreciar en su escritura. Por ejemplo, entre los caracteres chinos se encuentra el de xin, el cual es representado por 心 (en japonés se le llama kokoro y comparten el mismo significado). Éste se ha traducido al español como “corazón”, pues representa un dibujo de un corazón (la parte de abajo en el medio) mostrando la aorta (las tres líneas que sobran). Ahora bien, aunque se traduzca como corazón, el mismo es visto como la fuente del pensamiento, el juicio, los sentimientos y las emociones. Por esta razón, el concepto de “mente”, el aspecto cognitivo de la relación entre mente y cuerpo, debe ser incluido para ser entendido de manera propia. En otras palabras, xin (心) significa mente-corazón, o, como el corazón es representación del cuerpo, también significa mente-cuerpo.

Si no existe una división fundamental de mente y de cuerpo, tampoco existirá una división absoluta al estudiarlos. En el capítulo 2 del Chuang Tzu traducido por Thomas Cleary en el 2003, dice lo siguiente:

There is nothing that is not a “that” and nothing that is not a “this”. One does not see from the standpoint of another; knowing by oneself is knowing something. Therefore it is said, “That comes from this, and this is based on that”. This explains how “that” and “this” arise simultaneously. (p.58)

Podemos apreciar de manera directa cómo el Taoísmo sirve de antecedente al estudio transdisciplinario. Si en la cita intercambiamos “aquello” por “lo biológico” y “esto” por “lo mental”, daríamos cuenta de la imposibilidad, desde la postura oriental, de acercarse o estudiar un aspecto ignorando el otro. No es posible hacer Biología sin Psicología y viceversa. Más aún, no es conveniente hacer Biología o Psicología, pues necesitan de la una y la otra para entender y complejizar sus estudios como es debido. En otras palabras, el Taoísmo propone una unificación de conocimientos similar al estudio transdisciplinario.

Otro ejemplo pertinente a nuestro tema lo encontramos cuando en el capítulo 4 del Wen Tzu, traducido por Thomas Cleary en el 2003, se menciona que:

Those who are physically injured by the tortures of extreme climactic conditions find that the spirit is suffocated when the body is exhausted. Those who are psychologically injured by the afflictions of emotions and thoughts find that the body is left over when the spirit is exhausted. (p.161)

Más allá de simplemente decir que los conocimientos deben unirse, el Taoísmo plantea que estos dependen unos de los otros. Por lo tanto, también es pertinente una visión de contextualidad al estudiar diferentes eventos o procesos. Como mencioné anteriormente, el cuerpo sin la mente nunca podrá ser estudiado de manera completa. Esto se debe a que el contexto del cuerpo es la mente, entre muchas otras circunstancias. Esto es pertinente para el estudio transdisciplinario, pues, para seguir con nuestro ejemplo, “lo biológico” puede ser estudiado gracias a que existe “lo psicológico”, y viceversa. Entonces, la unificación de conocimientos no implica solamente que estos sean meramente unidos o complementados, sino que se los entienda como dependientes los unos a los otros para poder conocerlos de manera más compleja y menos reduccionista. En definitiva, esto es algo que la transdisciplinariedad comparte con el Taoísmo filosófico.

 

Comentarios finales

Verdaderamente, el Taoísmo reta a diversas teorías tradicionales occidentales. Aquellos asuntos que comparte con la transdisciplinariedad hacen que esta también forme parte de una visión contestataria. No es tradición en Occidente negar la división absoluta de algunos conceptos. Ahora, sí es tradición separar diversos “objetos de estudios”, pues se ha entendido que se les puede estudiar de manera independiente, e inclusive de manera puramente objetiva.

Sin embargo, tanto el Taoísmo como el estudio transdisciplinario postulan que esto no se sostiene. Aquello que estudiamos, sea como sea que se le llame, depende de un sinnúmero de factores y circunstancias. Nosotros, como dependientes de nuestras circunstancias, creamos lo que llamamos “objetos de estudio” y estos, a su vez, dependen de nosotros por ser parte de la circunstancia que los posibilita. En otras palabras, ni nosotros ni lo que llamamos “objetos de estudio” escapan al asunto de la complementariedad y contextualidad mencionados arriba. Por tal razón, ambos creamos y somos creados gracias a la red compleja, dinámica, recursiva y procesual en la que nos encontramos “existiendo”. Tanto el Taoísmo como el estudio transdisciplinario comparten estas ideas. Por tal razón, entre otras que no pudieron ser mencionadas aquí, el primero le sirve de antecedente histórico y da soporte argumentativo a las ideas del segundo.

 

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Notas:

(1) Esta sección se basa en un trabajo previo (Laboy, 2011).
(2) Llamado también Dao De Jing, Daodejing, entre otros. Utilizo Tao Te Ching por su popularidad.

 

Referencias:

– Ames, R. (Ed.)(1998). Wandering at Ease in the Zhuangzi. New York: SUNY.

– Ames, R. & Hall, D. (1998). Thinking from the Han: Self, Truth and Transcendence in

– Chinese and Western Culture. New York: SUNY.(2003). Dao De Jing: A philosophical translation featuring the recently discovered bamboo texts. New York: Ballantine Books.

– Capra, F. (2005)[1983]. El Tao de la Física. España: Sirio.

– Cleary, T. (2003). Chuang Tzu y Wen Tzu. En The Taoist Classics: The Collected

– Translations of Thomas Cleary, Volume One. Boston: Shambhala.

– Kirkland, R. (2004). Taoism: The enduring tradition. Londres: Routledge.

– Laboy, J. (2011). Algunas implicaciones de la filosofía oriental antigua taoísta a la Psicología. Tesis sometida para el grado de Maestría en Psicología Académica-Investigativa: Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras.

– Littlejohn, R. (2006). “Daoist Philosophy”. En el Internet Encyclopedia of Philosophy,
Recuperado de http://www.iep.utm/d/daoism.htm .

– Mires, F. (1996). La revolución que nadie soñó, o la otra posmodernidad. Caracas: Editorial Nueva Sociedad.

– Ricard, M. y Xuan Thuan, T. (2001). The quantum and the lotus. New York: Three Rivers Press.

– Wong, E. (1997). The Shambhala guide to Taoism. Boston: Shambhala.

 

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