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Amanece arañado
Capítulo cuatro:
Bambalinas del Tribunal:
El caso ADE y su relación con la muerte de Nardo
Scopelio.

(fragmento)

 

Lo que el Doctor Engatti no escribió
 - o lo que nunca fue ni será gallina-
Ahora que ustedes conocen un poco más la historia, sepan que me han amenazado de muerte por tan poca cosa. La muerte también es el olvido. Me amenazan. Esta ha sido la advertencia: Muérete u olvida.
Ja, moriré de todas formas.
Pero disfrutaré mientras tanto.
Señores, ¿cuál es la relación entre el caso Ade y la extraña muerte del empresario Nardo Scopelio?
Cocorocó!!!!! Kikiriquí!!!!!!!
Del mismo modo que uno puede llevarse a su casa medio kilo de naranjas entrerrianas y un ejemplar de Shakespeare en la promoción de fin de semana que una enorme mole mercantil en sus entrañas aplasta en nylon berreta nada reciclable, la profecía del señor Discépolo se cumple y envejece instantáneamente.
Oh tango triste... verdades sin remedio, ya no es tu madre ni tu grela el tormento en este mundo.
Bambalina: tira de lienzo pintado que decora la parte superior del escenario. Bambalinón: Bambalina grande que reduce el hueco de la escena.
¡Ay! la escena tiene un hueco... Pero por supuesto, toda escena tiene huecos. Cuando el Doctor Engatti corrigió la prueba de galera que la Editorial Testimôn le facilitó oportunamente, la censura  aconteció por partida triple:
La propia que consistió en congelar un asunto y darle final feliz
La de Nadie S.A. que reescribió lo que quiso
Y la del tiempo que transcurría velozmente y modificaba de plano todo los hechos que Engatti había narrado a los apurones.

Cuando la señorita Ade Reggio fue capturada junto con el joven hermanastro del finado empresario Nardo Scopelio, varias casas del pueblito costero atlántico ardían en llamas.
Las cámaras de Tevé no se hicieron esperar y llegaron mucho antes, incluso aventuro que llegaron antes que comenzara el fuego; por cierto, el pachorro comisario apuró el tranco después de un llamado telefónico que según se rumorea no provenía de ninguno de los pocos vecinos y sí de alguna sigla maliciosa entendida en artimañas y extrañezas que escapan a mi humilde comprensión del mundo.
En este buen país se dice: estaba todo arreglado y pareciera que es ésa la frase, la causa, la escritura secreta que oculta los errantes engranajes de las acciones humanas y sus pillerías inteligentes.
Es curioso. El día que Nardo Scopelio murió la bolsa mercantil se estrelló contra el piso. A mí sólo me resulta curioso y acepto mi ignorancia, pero así como lo he escuchado se los cuento puesto que quizá alguno de ustedes comprenda por qué estaba todo arreglado.
Mucho antes que a la señorita Reggio el comisario le leyera los derechos que no tiene ni tendrá ningún argentino apresado in fragantti; Ade, con poderosos encantos, pudo conseguir un celular, llamar al Doctor Engatti y pedir socorro frente a las cámaras de televisión.

Entonces :
Beto, desparramado en su cama del barrio de Belgrano, entró en solitario pánico, tomó un taxi y se escondió en el sótano de Matu
Engatti buscó a un abogado, carísimo
Margot viajó en una avioneta particular a la costa
Y Teté encendió el cable para no perderse nada. Pero minutos antes de que esto ocurriera, Teté meditaba animosa ciertas particularidades de su nueva vida de amante, porque ahora era La Amante del viejo Panza. No era una más, era Su Amante, La Excelentísima Amante del Excelentísimo Ministro, o al menos así lo consideraba y valuaba ella.
Al respecto:

 

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