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El dinero: ese otro malestar [**]
Sergio Rocchietti

Para comenzar quisiera contarles que fue lo que me sucedió una vez que el tema de "el dinero en Deleuze" comenzó a ser una certeza de exposición. Puede parecer que nos alejamos de nuestra consideración, el tema del dinero, y bien es así. Es así con el tema del dinero, puede también no serlo, no ser así, y de ese modo, al no serlo, nos situamos en un tópico muy específico y bien conocido desde la antigüedad, me estoy refiriendo al "avaro", véanse Los caracteres de Teofrasto o el mismo tema en Moliére. No nos detendremos aquí, sería sumamente interesante una lectura que siguiera este tópico, lugar clásico, del avaro, y tuviera como fondo la lectura de textos de Freud sobre "el carácter y el erotismo anal". Es una indicación, nada más.
Nuestro tema es "el dinero en Deleuze". Podría ser breve, sumamente breve, casi un cultor del género literario del microrrelato, y decirles: hay una clase de un seminario de G. Deleuze donde él plantea que el problema dejado de lado por el psicoanálisis es "¿quién paga?; no sería una mala intervención a mi juicio. Igual es una paráfrasis, un recuerdo, una cita hecha de memoria , quizás con la "mala memoria" de toda elaboración secundaria que busca y encuentra ser un orden que de sentido y no es más (y nada menos) que una selección siempre tendenciosa. Tendenciosa de nuestros deseos, que cuanto más inconcientes más tendenciosos; nunca rectos, rectilíneos, siempre torcidos, oblicuos, tendientes a una realización que los extingue como deseos. O sea, podría decir eso: "hay una clase..." y nada más. Concluir allí, e insisto no sería una mala intervención porque estaríamos poniendo en acto un inicio una afirmación y un corte. Y todos aquéllos que soporten el fárrago (ver al final de este casi extenso prólogo o introducción; lo consideramos una mera introducción a un tema mucho más vasto: la economía de los goces y las producciones), sí, el fárrago de leer la selección de fragmentos de las tres clases de seminario de Deleuze dados en la Universidad entre los años 1971 / 1972, podrían concluir y coincidir conmigo en que no es una mala intervención hacer un microrrelato en lugar de una exposición que nos lleva inevitablemente a tener que confrontarnos con palabras extrañas y con conceptos extraños; por lo menos sería más simple, y cómodo, y placentero. Para aquéllos que soporten ese diluvio de palabras cuya sintaxis y ajenidad nos altera será posible encontrar un eco y una resonancia singular entre lo que se está planteando aquí y lo que resonará en ustedes allí.

Trataré de ser más preciso: estamos codificados. Y nuestras codificaciones habituales que no se hacen sólo con signos de lenguaje sino con todo tipo de objetos, usualmente nos ubican en lugares estancos, en lugares de detención; estamos codificados y si podemos hacer lugar a una línea de fuga en nosotros, en nuestras intensidades, si una línea de fuga realiza una pequeña desterritorialización, haremos lugar a algo, cualquier cosa, una duda, un disgusto, una interrogación, una perplejidad, que convoque algo de nuestro querer continuar interrogando (¿?, es un modo de decir: causando a nosotros para acercarse a, y hacer con) los textos, o mejor aún, interpelando, el decir de Deleuze y Guattari, por ejemplo en "El Antiedipo", que es el producto final de estas clases de seminario dadas en esos años.
Estamos codificados y territorializados en esas pequeñas parcelas de pensamiento y acción que son las disciplinas, las que profesamos (profesiones) y aún por las que no ejercemos, que marcan límites y determinaciones a las nuestras. La salida, las salidas, son los puntos, puntos de fuga, de cada escenario disciplinario. Y aquí la palabra fuga no tiene otro matiz más que el de la perpectiva, perspectivas. La fuga no es más que la práctica de la disposición simbólica que está tramada en cada una de nuestras escenas disciplinarias. Practicarla o detenerla es asunto de cada quien. Pero no estamos aquí para desarrollar los temas de la interdisciplina o la transdisciplina, dejémos esto.

Introducir a Deleuze e introducirnos en sus temas con especial referencia al dinero no puede hacerse sin "hacer multiplicidad". Esta es una de las acentuaciones que hace John Rajchman cuando intenta plantear 'un mapa de Deleuze' en su libro que es altamente recomendable (ver al final bibliografía recomendada). Y es más al hacer la cita en el idioma original (francés) introduce la posibilidad de traducción y ya ella misma es un factor de multiplicación, pues las resonancias y conexiones en un idioma no son las mismas en otro e incluso las consonancias y asonancias para uno no son idénticas en otro. Ese "se debe hacer el múltiple", lo múltiple, la multiplicidad, es una referencia explícita del libro "escrito a cuatro manos" por Deleuze y Guattari que es la continuación de "El Antiedipo. Capitalismo y esquizofrenia" tal su título completo y que se llama "Mil mesetas". No podemos más que dejar nuestra mención, consejo quizás, para que se dirijan a su "meseta" inicial que se llama "Rizoma" y que surja lo que surja. Desde ya no es una lectura fácil, como plantea el psicoanalista francés J.-M.Vappereau, una lectura es un abrir, cuando uno lee, llegan ideas, pensamientos, sensaciones, digámoslo de una vez, múltiples. Un múltiple es lo convocado. En términos de Deleuze, pensar es un proceso de fluencia. Un fluir ininterrumpido que para hacerse entender (decimos nosotros) debe detenerse en algunos puntos, es el famoso punto de capitón de Lacan, hasta el signo lingüistico de Saussure.
Pensar no es cogitar y oponer. Esta oposición dual -cogito cartesiano- es justamente lo más rechazado por Deleuze ¿deberíamos decir que es el polo reaccionario del inconciente el que opera las detenciones? O tendríamos que agregar que la permanencia en las detenciones son consecuencia directa de la influencia de este polo reaccionario que impide la acción al polo revolucionario. La acción del libre fluir.
"Si la anti-psiquiatría tiene un sentido, si el esquizo-análisis tiene un sentido, es al nivel de un análisis del inconsciente, hacer ir y volver el delirio de su polo siempre presente, polo fascista reaccionario que implica un cierto tipo de investimento libidinal, hacia otro polo, por duro y lento que sea, el polo revolucionario" [selección de la primera clase citada al final].
Cuidémonos de concluir con apresuramientos en la desactualización que podemos sentir en una frase como tal. Es más, luego de la caída del muro de Berlín y la consecuencia histórica inmediata, la globalización, estas palabras de Deleuze tienen que ser más que nunca tenidas en cuenta, o mejor que en cuenta, ése sería uno de los axiomas del capitalismo, tenidas en reserva para ser continuadas en su consideración bajo otros modos. Los libros de Imperio I e Imperio II (Multitud), de T. Negri y M. Hardt no habrían sido escritos sin Deleuze y Guattari, sin Foucault y otros, lo mismo que Gramática de la multitud de Virno; tengamos en nuestro aprecio o no tales escritos, no por ello dejaremos de percibir que hay algo sumamente importante en sus planteos, la misma importancia que podemos otorgarle a la República de Platón o a la Utopía de Tomás Moro.
¿Qué es lo que puede ser percibido de importante en tales trabajos situados a tantos años de distancia -1800 uno y 500 el otro? El malestar. Empleémos esa palabra usada y gastada por los freudianos. Un malestar próximo, muy próximo, asco, ¿náusea, quizás?, seamos sartreanos o existencialistas. Seamos lo que seamos, creyendo ser, nada podrá impedir que algo se haga perceptible en un recorrido por cualquiera de esos textos y de los que estamos acercando. El malestar y un correlato efímero e intenso, el intento de solución de ese malestar. Para decirlo con una palabra que lleva cinco siglos de acuñación: la utopía.
Para nosotros la utopía es el intento de solución del malestar. Humano para más datos, de los seres hablantes para decirlo mejor. El malestar humano es tal por proponer en el mismo acto de inicio un desvío tal que nuestra llegada al mundo humano (simbólico) va a estar regida por una profunda alienación que nos llevará la mayor parte de la vida curar (hacemos uso aquí de las metáforas médico-políticas tan caras al Platón del inicio, el del período socrático). Pocos lo lograrán y no es una cuestión de elites, ni de aristos (aristocracia), no, será una cuestión de abolir el dominio (domine, señor en latín, dominar). Abolir el dominio de los domine que intentarán gozar (palabra muy utilizada por Marx en sus Escritos económico-políticos de 1844) de los otros (y de sus objetos). Palabra retomada por Lacan para sus últimos Seminarios, a partir del XX y enlazada a la plus-valía de Marx (Seminario XVI, De un Otro al otro), Lacan haciéndose deudor del concepto de síntoma  en el mismo autor (Marx). Meras indicaciones, todas para prevenirnos, para mostrarnos cuan difícil es el tema del dinero. Tocar el "dinero" es ser un Midas de las cloacas ("la civilización: cloaca máxima"; J.L. Confs. en EEUU). Y aquí hagamos un alto para la reunión.

Hagamos un alto (un corte, suspensión de la continuidad) para reunir en un campo (meseta, plano) de convergencia, lo que desde distintos puntos y vectores (divergencias e intensidades) llega hasta nosotros luego de este pequeño trecho de camino realizado. Hemos dejado a un lado a Freud y sus aportaciones al "carácter anal" y en especial a las transmutaciones de las pulsiones. Nos hemos dedicado a demorarnos en la introducción de Deleuze, no hay otra posibilidad más que la demora hasta que se lo lea y se lo trague o vomite, bendiciones de la digestión. Igual brindaremos algunos antídotos en forma de claves-llaves antes de que eso suceda, que se lo lea. Nuestra forma de desplazamiento incesante es la característica principal del dinero. Antes de éstas épocas capitalistas se trataba de "el oro" (Midas o el diario de viaje de Colón) y la acumulación y el goce (de la retención), y su valor fetiche ( -Marx- un valor puro como el sol y los dioses). En lo post feudal y la consolidación de un mercado de trabajo el dinero se erige como la otra forma falogocéntrica, hubiera dicho Derrida, de hacer presencia de un símbolo, un símbolo que domina (no nos olvidemos de los "domine") todo (Marx). ¿Habrá excepción a este todo? ¿Se hará excepción de este todo? Difícil para lo social, no imposible para lo singular. ¿Serán las singularidades excepciones? ¿Estamos planteando las cuestiones del discurso del amo en los microdispositivos y del discurso capitalista en los macrodispositivos? ¿Es la economía libidinal de los cuerpos lo que se modela en la biopolítica? ¿O son las intensidades pulsionales las que dan forma (de determinación) a los dispositivos biopolíticos?
Sabemos que todas estas son preguntas de aproximación y que podrían formularse de mejor manera cada vez que nos acerquemos a las problemáticas puntuales en un tiempo diferente al de una introducción, pero no queremos dejar de plantearlas. Es más, si hay psicología de lo individual (de ese sujeto trascendental kantiano) no hay psicoanálisis de lo individual, cada persona que acude a un análisis e ingresa en el dispositivo (que no es la mera asociación libre, sino mucho más que eso) hace una modificación también en lo social, por más que también hay que aceptar las críticas deleuziana y foucaultiana que -a mi parecer- se dirijen más a las instituciones que a las personas, que si se "edipiza" al deseo se lo restringe (*); comenzaría aquí otra discusión, ya el mismo Lacan planteó al Edipo como un mito freudiano (ver Seminario XVII, El revés del psicoanálisis), y al horizonte del psicoanálisis como un ir más allá de "la roca de la castración" freudiana; pero dejemos también de lado estas cuestiones técnicas y específicas.

Volvamos a la reunión. Hemos dicho que el dinero era ese otro malestar ¿por qué ese otro?; ese  otro modo del malestar que comienza su itinerario en las consideraciones freudianas sobre la sexualidad en 1905 y continuan luego del texto de El malestar en la cultura de 1930, trabajo singularmente descriptivo hasta que Freud llega al mecanismo de la renuncia pulsional como paradoja del superyó (en su parte VII). Nuestra 'querida' civilización, cultura, sociedad, está edificada con el desvío de las fuerzas primordiales de la vida para ser utilizadas en la construcción de nuestro mundo (social, cultural, etc.). Al desvío lo podemos llamar alienación y separación (propuesta lacaniana de operaciones lógicas para el surgimiento del sujeto del inc.); alienación desde Marx, o represión desde Freud. Lo importante es ese quantum de desvío, ese refuerzo (esfuerzo) de ir hacia los símbolos (palabras, letras, lenguaje, gestos, silencios, mercancías, valores, o un simple trazo que invoca a los animales en una pintura rupestre en el fondo de una caverna). Es igual, cambiamos los nombres y las perspectivas y queda el desvío. No es igual, cada punto de consideración plantea problemáticas diferentes que se pueden combinar, así hemos conocido las manifestaciones de Marx y Freud o Nietzsche, Marx y Freud, como acercamientos teóricos o Freud y Lacan, etc., etc. Para nosotros el mapa se remite a una cartografía no realizada, retomamos la distinción entre mapa y calco de Rizoma (meseta uno de Mil Mesetas). Lo importante es el desvío y lo que queda y lo que pasa. Y lo que queda en ese espacio del quedar y lo que pasa y adónde llega y que hace al llegar. Sea el dinero o el síntoma. Son si ustedes quieren, lógicas simples, las que debemos poner en primer plano cuando hablamos de fluires, flujos y fluencias. Son circuitos y superficies, recorridos y trazos, densidades y bordes. Agreguemos, conexiones y figuras extrañas, geometrías lovecraftianas (por el escritor H. P. Lovecraft), inestables, indescriptibles en "ideas claras y distintas" (Descartes). Es ese campo, el del goce (los goces) y sus paradojas un campo que nos permite ese acercamiento del cuerpo libidinal y la política económica, el del cuerpo social chorreando flujos y el de la economía política de un individuo cuando se dice "trabajadora sexual", cuestiones de economía, cuestiones de goces, cuestiones de cuerpo, cuestiones de políticas, de poderes e impotencias, de poderes y políticas, de poderes y dominios, de circulación, sojuzgamiento, de vida y de muerte. Esto se merece nuestra atención e incluso nuestra reflexión más ajustada y filosa para hacer de nuestras prácticas algo un poco más eficaz.

(*) "Derrida ha visto claramente en que sentido el psicoanálisis, al menos en una de sus primeras intenciones, se opone al código; es un sistema de descodificación y por esto esa historia se echa a perder. Porque descodificación quiere decir, o bien leer un código, penetrar el secreto de un código, o bien quiere decir descodificar en sentido absoluto, es decir destruir los códigos para hacer pasar flujos en estado bruto; toda una parte del psicoanálisis se proponía hacer una descodificación absoluta de los flujos de deseo y no una descodificación relativa, hacer pasar a los flujos el muro de los códigos, y hacer manar los flujos de deseo en estado bruto. Ahí el psicoanálisis estaba muy próximo a la economía deseante y, propiamente hablando, a las máquinas deseantes, productoras de flujos de deseo, y esto lo vemos en textos de Freud como: "La interpretación de los sueños", donde dice: ¿qué distingue mi método de la clave de los sueños? La gran diferencia es que la clave de los sueños propone un código del deseo; Freud dice que ellos lo tienen todo previsto, que proponen un código sistemático: esto quiere decir eso, esa es la clave de los sueños; y en la perspectiva de una clave de los sueños, si se descodifica el sueño se lo hace en sentido relativo, es decir se descubre la cifra de su código. Ahora bien, Freud dice que el psicoanálisis no tiene nada que ver con eso, no traduce. Y Derrida lo muestra muy bien en su artículo sobre Freud, en "La escritura de la diferencia". El psicoanálisis opera una descodificación absoluta, traduce los códigos en flujos en estado bruto, y ahí, el psicoanálisis se opone a los códigos. De hecho, al mismo tiempo, y desde el comienzo, inventan un nuevo código, a saber: el código edípico que es un código aún más codificado que todos los códigos; y he aquí que los flujos del deseo pasan en la codificación de Edipo, cualquier flujo de deseo, se lo abate en el grillete edípico. En ese momento el psicoanálisis se muestra cada vez menos capaz de comprender la locura, pues el loco es verdaderamente el hombre de los flujos descodificados".
[Selección clase dos] No acordamos con Deleuze en que se haya perdido la historia del psicoanálisis porque en ningún momento un psicoanalista aceptaría que la metapsicología de la interpretación o el ejercicio de las intervenciones analíticas se remiten, se restringen a la práctica de una descodificación; en una época tan temprana como 1909 hay indicaciones precisas y preciosas para apreciar desde donde se ejerce la práctica del psicoanálisis, véase la quinta de las Cinco conferencias en la Clark University y especialmente en su parte final para apreciar lo que Freud plantea allí como lugares de acción para la energía libidinal liberada por la desaparición de los síntomas. Otra refutación mucho más sencilla es que el trabajo de análisis queda del lado del analizante (paciente), el analista propugna, libera, desbroza, facilita que lo encriptado en los síntomas sea reubicado en la existencia por aquél que la vive y no bajo los ideales del otro. Pero dejemos también esto, hemos dicho e insistimos que la crítica de Deleuze es hacia una época y hacia determinadas instituciones psicoanalíticas y la política implementada por ellas y sus elementos constitutivos. Hasta ahora ninguna institución pudo instituirse desde el discurso analítico y es improbable que se lo haga porque la tarea del discurso analítico es justamente la destitución y no la institución del sujeto supuesto saber como del sujeto supuesto gobernar. Lo instituído debe dar lugar a la destitución. La institución se cobija y se enlaza bajo el anverso del discurso psicoanalítico, o sea, bajo el discurso del amo, o sea bajo el feudo y bajo el pequeño señor feudal de un territorio. El discurso del amo no es el discurso del capitalismo (ni del capitalista). Seguimos confiando en la liberación de la palabra de cada quien, en la liberación en la palabra, con la palabra y con el otro (alguno), en sus microdispositivos de efectuación y en sus posibilidades de expansión. De un bien-decir a un bien-hacer es cuestión de conducta (éticas). 

Palabras claves-llaves para una lectura de Deleuze: 
Agenciamiento:
Concepto más amplio que el de estructura, sistema, formación, etc. Un agenciamiento reúne componentes heterogéneos, tanto de orden biológico como social, maquínico, gnoseológico, imaginario. En la teoría esquizoanalítica del inconsciente, el agenciamiento es concebido como sustituto del "complejo" freudiano.
Código / sobrecodificación: La noción de código se utiliza aquí en un sentido amplio: se refiere tanto a los sistemas semióticos como a los flujos sociales y a los materiales. El término "sobrecodificación" corresponde a una codificación en segundo grado.
Devenir: Término relativo a la economía del deseo. Los flujos del deseo proceden por efectos y devenires, independientemente del hecho de que puedan o no atravesar personas, imágenes, identificaciones. De esta manera, un individuo etiquetado antropológicamente como masculino puede ser atravesado por devenires múltiples y, aparentemente, contradictorios: devenir mujer que coexiste con un devenir niño, un devenir animal, etcétera,
Flujo: Los flujos materiales y semióticos "preceden" a los sujetos y a los objetos. El deseo, por lo tanto, no es, inicialmente, ni subjetivo ni representacional: él es una economía de flujos.
Territorialidad / desterritorialización / reterritorialización: Se comprende el concepto de territorio en un sentido amplio, que sobrepasa el uso que suelen hacer la etnología y la etología. Los seres existentes se organizan según territorios que los delimitan y los articulan a los demás y a los flujos. El territorio puede ser referido tanto a un espacio habitado como a un sistema perceptivo/percibido, en el cual un sujeto se siente "en casa". El territorio es sinónimo de apropiación, de subjetivación realizada sobre sí mismo. El territorio puede ser desterritorializado, esto es, abrirse, en líneas de fuga y salir de su curso. La reterritorialización consiste en una tentativa de recomposición de un territorio desgajado en un proceso desterritorializante. El capitalismo es un buen ejemplo de sistema permanente de reterritorialización: las clases dominantes están constantemente intentando "recapturar" los procesos de desterritorialización en el orden de la producción y de las relaciones sociales.

[Texto extraído de "El lenguaje libertario", varios autores, Págs. 175/6, editorial Altamira, Buenos Aires, Argentina, 1999.] Selección: S.R.

Gilles Deleuze - Curso del 16 de noviembre de 1971:
¿Qué pasa sobre el cuerpo de una sociedad? Flujos, siempre flujos, y una persona siempre es un corte de flujo. Una persona, es un punto de partida para una producción de flujos, un punto de llegada para una recepción de flujos, de flujos de todo tipo; o bien una intersección de muchos flujos. Finalmente ese es siempre el problema esencial de la codificación y de la territorialización, codificar los flujos con, y como medio fundamental: marcar a las personas, (porque las personas están en la intersección y el corte de los flujos, las personas existen en los puntos de corte de los flujos).
[...]
Los pensadores del siglo XIX tienen una reacción muy rara, principalmente la escuela histórica francesa: es la primera en haber pensado al siglo XIX en términos de clases, inventan la noción teórica de clases y la inventan precisamente como una pieza esencial del código capitalista, a saber: la legitimidad del capitalismo viene de esto: la victoria de la burguesía como clase contra la aristocracia.
[...]
Y es que el capitalismo dispone de una especie de axiomática, dispone entonces de algo nuevo que no se conocía. Y esta es, como sucede con todas las axiomáticas, una axiomática, al límite, no saturable; lista para añadir siempre un axioma de más que hace que todo vuelva a funcionar.
[...]
Una sociedad puede codificar la pobreza, la penuria, el hambre; lo que no puede codificar, es cuándo aparece esa cosa, entonces se dice: ¡¿qué es esa gente?!
Entonces, en un primer momento, se agita el aparato represivo, si no se los puede codificar, se intenta aniquilarlos. En un segundo momento, se intenta encontrar nuevos axiomas que permitan, bien que mal, recodificarlos.
Un cuerpo social, se define así: perpetuamente las cosas, los flujos chorreando sobre el, chorreando de un polo a otro, y perpetuamente codificando; y hay flujos que escapan a los códigos, y después hay un esfuerzo social para recuperarlos, para axiomatizarlos, para rehacer un poco el código, a fin de darle un lugar a flujos tan peligrosos; y todo a la vez. Hay gente joven que no responde a los códigos, empiezan a tener un flujo de cabello que no estaba previsto, ¿qué se hará con ellos? Se intenta recodificarlos, añadiendo un axioma, se intenta recuperarlos, o bien hay algo más allá, que continúa no dejándose codificar, ¿entonces qué?.
En otros términos, el acto fundamental de la sociedad es: codificar los flujos y tratar como enemigo lo que, con relación a ella, se presente como un flujo no codificable, porque, una vez más, esto pone en cuestión toda la tierra, todo el cuerpo de esta sociedad.
[...]
¿Qué es lo que falta para que se realice el encuentro entre los flujos descodificados del capital o del dinero y los flujos descodificados de los trabajadores, para que se realice el encuentro entre los flujos de capital naciente y el flujo de mano de obra desterritorializado, literalmente, el flujo de dinero y el flujo de trabajadores desterritorializados? En efecto, la manera como el dinero se descodifica para devenir capital-dinero y la manera como el trabajador es arrancado a la tierra para devenir propietario de su sola fuerza de trabajo; estos son dos procesos completamente independientes el uno del otro, es necesario que haya un encuentro entre los dos. En efecto, el proceso de descodificación del dinero para formar un capital se hace a través de las formas embrionarias del capital comercial y del capital bancario; el flujo de trabajo, su libre posesión de su sola fuerza de trabajo, se hace a través de otra línea que es la de la desterritorialización del trabajador al final de la feudalidad, y estos habrían podido muy bien no encontrarse. Lo que está en la base del capitalismo es una conjunción de flujos descodificados y desterritorializados. El capitalismo se ha constituido sobre la quiebra de todos los códigos y las territorialidades sociales pre-existentes.
Si lo admitimos, ¿eso qué representa? La máquina capitalista es propiamente demente. Una máquina social que funciona a base de flujos descodificados, desterritorializados. Una vez más, no es que las sociedades no hayan tenido la idea; la han tenido bajo la forma de pánico, se trataba de impedirlo -pues esta era la inversión de todos los códigos sociales conocidos hasta ahora-, entonces, ¿cómo puede funcionar una sociedad que se constituye sobre el negativo de todas las sociedades pre-existentes? Una sociedad donde lo propio es descodificar y desterritorializar todos los flujos: flujos de producción, flujos de consumo, ¿cómo puede funcionar, bajo qué forma? quizá el capitalismo tiene otros procedimientos diferentes a la codificación para hacerla funcionar, tal vez es completamente diferente. Lo que quisiera, en este momento, sería refundamentar, a cierto nivel, el problema de la relación Capitalismo-Esquizofrenia -y el fundamento de su relación se encuentra en algo común entre el capitalismo y la esquizofrenia; lo que tienen completamente en común, -y quizá es una comunidad que nunca se realiza, que no toma una figura concreta-, es la comunidad de un principio todavía abstracto, a saber, el uno como la otra no dejan de hacer pasar, de emitir, de interceptar, de concentrar los flujos descodificados y desterritorializados.
[...]
La esquizofrenia es el negativo de la formación capitalista. En un sentido, va más lejos, el capitalismo funciona sobre una conjunción de flujos descodificados, con una condición que es que al mismo tiempo que descodifica perpetuamente los flujos de dinero, flujos de trabajo, etc., introduce, construye un nuevo tipo de máquina, al mismo tiempo, no después, una máquina que ya no es de codificación, una máquina axiomática. Así es como llegará a ser un sistema coherente, a condición, para nosotros, de decir en que se distingue tan profundamente una máquina axiomática de flujos descodificados de una codificación de los flujos.
[...]
Mientras que el esquizo, da más, ya no se deja axiomatizar, va siempre más lejos con los flujos descodificados; si es preciso sin flujos, antes que dejarse codificar; nada de tierra, antes que dejarse territorializar. ¿En qué relación están, el uno con el otro? A partir de ahí se plantea el problema. Hay que estudiar más de cerca la relación capitalismo / esquizofrenia, dándole a esta la mayor importancia: ¿es verdad que, y en qué sentido, puede definirse el capitalismo como una máquina que funciona a base de flujos descodificados, a base de flujos desterritorializados? ¿En qué sentido es el negativo de todas las formaciones sociales y por eso mismo, en que sentido la esquizofrenia es el negativo del capitalismo, y va aún más lejos en la descodificación y la desterritorialización, y hasta dónde va, y a dónde lo conduce? ¿Hacia una nueva tierra, hacia nada de tierra, hacia el diluvio?
Si intento enlazarlo con los problemas del psicoanálisis, ¿en qué sentido, de qué manera -es solo un punto de partida-, yo supongo que hay algo en común entre el capitalismo, como estructura social, y la esquizofrenia como proceso? Algo en común hace que el esquizo sea como el negativo del capitalismo (el mismo el negativo de todo el resto), y ahora podemos comprender esa relación considerando los términos:codificación de flujos, flujos descodificados y desterritorializados, axiomática de flujos descodificados, etc.
Nos falta ver en qué el problema psicoanalítico y psiquiátrico, continúa preocupándonos. Es necesario volver a leer tres textos de Marx: en el libro I, la producción de la plusvalía, el capítulo sobre la baja tendencia en el último libro, y, en fin, en los "Gründrisse", el capítulo sobre la automatización.
[...]
Nunca hay primero un flujo y después un código que viene sobre él. Los dos coexisten. ¿Cuál es el problema? Si retomo los estudios, ya antiguos, de Levi-Strauss sobre el matrimonio, él nos dice: lo esencial en una sociedad es la circulación y el intercambio. El matrimonio, la alianza, eso es intercambiar, y lo importante es que algo circula y se intercambia. Hay, entonces, un flujo de mujeres -elevar algo al coeficiente de flujo me parece que es una operación social, la operación social flujo; al nivel de la sociedad no hay mujeres, hay un flujo de mujeres que remite a un código, código de cosas, de edades, de clanes, de tribus, pero nunca hay un flujo de mujeres y después, en segundo lugar, un código; el código y el flujo están absolutamente formados cara a cara el uno del otro. ¿Cuál es, entonces, al nivel del matrimonio, el problema en una sociedad primitiva? El problema es que, con relación a los flujos de mujeres, en virtud del código, hay algo que debe pasar. Se trata de formar una especie de sistema, no del todo como lo sugiere Levi-Strauss, no del todo como una combinatoria lógica, sino un sistema físico con territorialidades: algo entra, algo sale, entonces vemos como, relacionadas con el sistema físico matrimonio, las mujeres se presentan bajo la forma de un flujo, de ese flujo; el código social quiere decir esto: con relación a un tal flujo, algo del flujo debe pasar, es decir manar; algo no debe pasar; y en tercer lugar -serían los tres términos fundamentales de un código-, algo debe hacer pasar o, al contrario, bloquear. Ejemplo, en los sistemas matrilineales, todo el mundo conoce la importancia del tío uterino, ¿por qué? En el flujo de mujeres, lo que pasa es el matrimonio permitido o aún prescrito.
[...]
En todas las sociedades, el problema siempre ha sido codificar los flujos y recodificar aquellos que tendían a escapar -¿cuándo vacilan los códigos en las sociedades llamadas primitivas? Esencialmente en el momento de la colonización, donde, ahí, el código es lanzado fuera del campo bajo la presión del capitalismo; basta ver lo que ha representado en una sociedad codificada la introducción del dinero: hace saltar por los aires todo su circuito de flujos. En ese sentido ellos distinguen esencialmente tres tipos de flujos: los flujos de producción por consumir, los flujos de prestigio, objetos de prestigio y los flujos de mujeres. Cuando se introduce el dinero es la catástrofe (ver lo que Jaulin analiza como el etnocidio: dinero, complejo de Edipo). Ellos intentan relacionar el dinero con sus códigos, como tal eso solo puede ser un bien de prestigio, no es un bien de producción o de consumo, no es una mujer, pero con el dinero, los jóvenes de la tribu que comprenden más rápido que los ancianos, aprovechan para apoderarse del circuito de los bienes de consumo, circuito que, tradicionalmente en ciertas tribus, era mantenido por las mujeres. He aquí que los jóvenes, con el dinero, se apoderan del circuito del consumo; con el dinero que no puede ser codificado en un marco preciso; se empieza con dinero y se termina con dinero.
D-M-D,[dinero-mercancía-dinero] no hay manera de codificar esa cosa porque los flujos cualitativos son reemplazados por un flujo de cantidad abstracta del que lo propio es la reproducción infinita de la que el tipo es D-M-D. Ningún código puede soportar la reproducción infinita. Lo formidable en las sociedades primitivas es que existe la deuda, pero existe bajo la forma de bloque finito, la deuda es finita. Entonces, en ese sentido los flujos continúan huyendo, lo que no impide que los códigos sean correlativos y que codifiquen los flujos; sin duda, eso se escapa por todos lados, y al que no se deja codificar se le dirá: es un loco, se le codificará: el loco de la ciudad, se hará un código de código.
La originalidad del capitalismo es que ya no cuenta sobre ningún código, hay residuos de código, pero ya nadie cree: ya no creemos en nada. El último código que ha sabido producir el capitalismo es el fascismo: un esfuerzo para recodificar y reterritorializar todo, aún al nivel económico, al nivel del funcionamiento del mercado en la economía fascista; vemos ahí un esfuerzo extremo por resucitar una especie de código que habría funcionado como código del capitalismo; literalmente, eso solo podía durar lo que ha durado. En cuanto al capitalismo, él es incapaz de proporcionar un código que cuadricule el conjunto del campo social, porque sus problemas ya no se plantean en términos de código, sus problemas son hacer una mecánica de los flujos descodificados como tales, entonces únicamente en ese sentido, opongo el capitalismo como formación social a todas las otras formaciones sociales conocidas.
[...]
Todo lo que se hace del lado del psicoanálisis y la psiquiatría, ¿a qué remite?
El deseo, o no importa, el inconsciente no es imaginario o simbólico, es únicamente maquínico, y hasta tanto ustedes no alcancen la región de la máquina de deseo, mientras permanezcan en lo imaginario, en lo estructural o en lo simbólico, ustedes no habrán verdaderamente captado el inconsciente. El inconsciente son máquinas que, como toda máquina, se confirman por su funcionamiento.
[...]
El esquizoanálisis procederá a la inversa del psicoanálisis, en efecto, cada vez que el sujeto cuente algo que se relacione, de cerca o de lejos, con Edipo o la castración, el esquizo-análisis dirá: ¡tonterías!. Lo que verá como importante es que Schreber padre inventa un sistema pedagógico de valor universal, que no actúa sobre su pequeño, sino mundialmente: Pan-gimnasticón. Si se suprime del delirio del hijo la dimensión político-mundial del sistema pedagógico paterno, no se puede comprender nada. El padre no aporta una función estructural sino un sistema político. Digo que la libido pasa por ahí, no por papá y mamá, sino por el sistema político. En el Pan-gimnasticón hay máquinas. No hay sistema sin máquinas, un sistema en rigor es una unidad estructural de máquinas, aún si hay que hacer estallar al sistema para llegar hasta las máquinas. Y ¿qué son las máquinas de Schreber? Son máquinas Sádico-Paranoicas, un tipo de máquinas delirantes. Son sádico-paranoicas en el sentido en que se aplican a los niños, de preferencia a los niños pequeños. Con esas máquinas los niños permanecen tranquilos.
[...]
Una vez más, los nombres de la historia y no el Nombre del padre.
[...]
La tarea del esquizo-análisis es ver como los parientes juegan en el inconsciente como agentes de intersección, agentes de trasmisión en un sistema de flujos de deseo, de máquinas deseantes, y que lo que cuenta, es mi relación inconsciente con mis máquinas deseantes. ¿Qué son mis máquinas deseantes en mi? Y por eso mismo la relación inconsciente de esas máquinas deseantes con las grandes máquinas sociales de las que proceden... y entonces, no hay ninguna razón para mantener el psicoanálisis en la tentativa de reterritorializarnos.
[...]
... digo que el deseo, bajo la forma sexual fundamental, solo puede ser comprendido en sus investimentos sexuales, no llevados sobre papá-mamá, eso es secundario, sino en tanto que llegan sobre -de una parte, sobre las máquinas deseantes, porque la libido es la energía libre de las máquinas deseantes, y de otra parte, a través de nuestros amores sexuales, homosexuales, heterosexuales.
Lo investido siempre son los cortes de las dimensiones de un campo histórico, y seguramente el padre y la madre juegan dentro de este, son agentes de comunicación de máquinas deseantes, y de otra parte, los unos con los otros, y de otra parte, las máquinas deseantes con las grandes máquinas deseantes.
Hacer Esquizo-análisis es hacer tres operaciones:
Una tarea destructiva: hacer saltar las estructuras edípicas y castradoras para llegar a una región del inconsciente donde no haya castración, etc., porque las máquinas deseantes ignoran eso.
Una tarea positiva: que se tiene que ver y analizar funcionalmente, nada hay a interpretar. Una máquina no se interpreta, se capta su funcionamiento o sus fallos, el por qué de sus fallos: la picota edipiana, la picota psicoanalítica del diván es la que introduce los fallos en las máquinas deseantes.
Tercera tarea: las máquinas deseantes solo funcionan invistiendo a las máquinas sociales. Y aquellas son esos tipos de investimentos libidinales, distintos de los investimentos preconcientes de interés, esos investimentos sexuales -a través de todos los seres que amamos, todos nuestros amores, son un complejo de desterritorializacion y de reterritorialización, no son la territorialidad seca e histérica del diván, y a través de cada ser que amamos, lo que investimos es un campo social, son las dimensiones de ese campo social, y los parientes son agentes de trasmisión en el campo social-.
Ver la carta de Jackson; la madre negra clásica que dice a su hijo: no hagas historias, haz un buen matrimonio, gana dinero. ¿Esta madre clásica actúa como madre y como objeto del deseo edipiano, o actúa en tanto que trasmite un cierto investimento libidinal del campo social, a saber el del tipo que hace un buen matrimonio?
[...]
y el último problema del esquizo-análisis no es solo el estudio positivo de las máquinas deseantes, sino el estudio positivo de la manera en que las máquinas deseantes proceden al investimento de las máquinas sociales, sea formando los investimentos de la libido de tipo revolucionario, sea formando los investimentos de la libido de tipo reaccionario. El dominio del esquizo-análisis se distingue en ese momento del dominio de la política, en el sentido en que los investimentos políticos preconcientes son investimentos de interés de clases que son determinables por ciertos tipos de estudios, pero que aún no dicen nada sobre el otro tipo de investimento, a saber los investimentos propiamente libidinales -o investimentos del deseo. Al punto que se puede llegar a que un investimento preconciente revolucionario puede estar doblado de un investimento libidinal de tipo fascista; lo que explica cómo se hacen los desplazamientos de un polo a otro del delirio, cómo un delirio tiene fundamentalmente dos polos -lo que decía muy bien Artaud: "el misterio de todo es Heliogábalo el anarquista", porque son dos polos -no se trata simplemente una contradicción, es la contradicción humana fundamental, a saber el polo del investimento inconsciente de tipo fascista, y el investimento inconsciente de tipo revolucionario. Lo que me fascina en un delirio, es la ausencia radical de papá-mamá, salvo como agentes de trasmisión, salvo como agentes de intersección, y ahí tienen un rol; pero al contrario la tarea del esquizo-análisis es desarrollar en un delirio las dimensiones inconscientes del investimento fascista y del investimento revolucionario, y hasta qué punto resbala, hasta qué punto oscila. Ese es del dominio profundo de la libido. En la territorialidad más reaccionaria, la más folklórica puede surgir (nunca se sabe) un fermento revolucionario, algo esquizo, algo loco, una desterritorialización: el problema vasco, están poblados de fascismos, pero en otras condiciones, esas mismas minorías pueden estar determinadas, no digo que se haga por azar, ellas pueden asegurar un rol revolucionario.
[...]
Si la anti-psiquiatría tiene un sentido, si el esquizo-análisis tiene un sentido, es al nivel de un análisis del inconsciente, hacer ir y volver el delirio de su polo siempre presente, polo fascista reaccionario que implica un cierto tipo de investimento libidinal, hacia otro polo, por duro y lento que sea, el polo revolucionario.
Richard: ¿Por qué únicamente dos polos?
Deleuze: Se pueden hacer muchos, pero fundamentalmente hay dos grandes tipos de investimentos, dos polos. ¿La referencia de los investimentos libidinales, es papá-mamá, son las territorialidades y las desterritorializaciones? Es lo que hay que encontrar en el inconsciente, sobre todo a nivel de sus amores.
[...]
La familia es un sistema de trasmisión de los investimentos sociales de una generación a otra, pero no pienso que el que se haga el investimento social sea un elemento necesario, porque de todas maneras hay máquinas deseantes que, por sí mismas, constituyen los investimentos sociales libidinales de las grandes máquinas sociales.
Si usted dice: el loco es alguien que permanece con sus máquinas deseantes y que no procede a investimentos sociales, no estoy contigo. En toda locura veo un intenso investimento de un tipo particular del campo histórico, político, social, aún en las personas catatónicas. Eso vale tanto para el adulto como para el niño, desde la más tierna infancia las máquinas deseantes están empalmadas sobre el campo social.
[...]
... si desear es desterritorializarse, es necesario decir que cada tipo de territorialidad es apta para soportar tal o cual genero de índice maquínico: el índice maquínico es lo que, en una territorialidad, sería apto para hacer huir en el sentido de una desterritorialización. Entonces, tomo el ejemplo del sueño, desde el punto de vista en que intento explicar el papel de las máquinas, es muy importante, diferente al del psicoanálisis: cuando un avión pasa o una máquina de coser -el sueño, es una especie de pequeña territorialidad imaginaria, el dormir o la pesadilla son las desterritorializaciones- se puede decir que la desterritorialización y las reterritorialidades solo existen las unas en función de las otras, pero usted puede evaluar la fuerza de desterritorialización posible en los índices que están sobre tal o cual territorialidad, es decir lo que soporta del flujo que huye -huir y huyendo, hacer huir,- no a los otros, sino algo del sistema, un cabo.
Un índice maquínico en una territorialidad es lo que mide en esa territorialidad la potencia de huir haciendo huir los flujos, en éste aspecto no valen todas las territorialidades. Hay territorialidades artificiales, entre más huya y más pueda huir huyendo, más se desterritorializará. Nuestros amores están siempre situados sobre una territorialidad que, con relación a nosotros, nos desterritorializan o bien nos reterritorializan. En este aspecto, hay malentendidos en juego de investimentos que son el problema del esquizo-análisis: en lugar de tener como referente a la familia, tiene como referente los movimientos de desterritorialización, de reterritorialización [...] .

Traducción al español: Ernesto Hernández B.
Santiago de Cali, Octubre 1997; e-mail: epropal@col2.telecom.com.co
Destacados: J.Muñoz /G.Piquín/ S.R.

Gilles Deleuze - Curso del 14 de dicembre de 1971 (selección):
Quisiera plantear el problema de la economía de los flujos, la vez pasada, alguien quería una definición más precisa de los flujos, más precisa que algo  que chorrea sobre el socius; llamo socius no a la sociedad sino a una instancia social particular que juega el rol de cuerpo pleno. Toda sociedad se presenta como un socius o cuerpo pleno sobre el cual chorrean flujos de toda naturaleza y son cortados, y el investimento social del deseo, es esta operación fundamental del corte-flujo a la cual se puede dar el cómodo nombre de esquizo. Todavía no importa, para nosotros, tener una definición real de los flujos, pero importa, como punto de partida, tener una definición nominal y esta definición nominal debe proporcionarnos un primer sistema de conceptos.
Tomo como punto de partida para la búsqueda de una definición nominal de los flujos, un estudio reciente de un especialista de los flujos en economía política: Daniel Entier, "Flux et stocks". Stocks y flujo son dos nociones fundamentales de la economía política moderna marcados por Keynes al punto que se encuentra en él la primera gran teoría de los flujos en "La teoría general del empleo y del interés". Entier nos dice: "desde el punto de vista económico, se puede llamar flujo al valor de las cantidades de bienes de servicio o de moneda que son trasmitidos de un polo a otro"; el concepto de polo es el primer concepto por relacionar con el de flujo; el flujo en tanto que mana sobre el socius, entra por un polo y sale por otro.
[...]
cuando una sociedad está completamente descodificada los flujos saltan a un sistema contable, a una axiomática de las cantidades abstractas, en lugar de remitir a los códigos calificados; el sistema contable en el sistema capitalista es el residuo de cantidades, abstracción de la codificación de los flujos, el capitalismo funciona con base en flujos descodificados, entonces, esos flujos son captados en un sistema de base contable...
[...]
Acabamos de ver la correlación de la noción de flujo con cinco nociones: polo, código o sistema contable, fase de las trasformaciones, sector, stock. Si intentamos reducir todo eso, creo que la noción de la que yo partía la vez pasada, opera una tal reducción o reune esos cinco referentes, a saber la noción de corte-flujo.
Pues la noción de corte-flujo debe entenderse simultáneamente de dos maneras: se entiende en una correlación del flujo mismo y del código, y si, una vez más en el capitalismo, se percibe que los flujos son contabilizados, lo son en favor de un movimiento de descodificación tal que el sistema contable simplemente ha tomado el lugar de los códigos; entonces se percibe que no basta hablar de sistema contable, sino que habría que hablar de un sistema o de una estructura de financiamiento.
La estricta correlación del flujo y del código implica que en una sociedad, en apariencia -y es nuestro punto de partida-, solo se pueden agarrar los códigos por la operación que los codifica, es que, en efecto, un flujo no codificado, es propiamente hablando, la cosa o lo innombrable. El terror de una sociedad es el diluvio, el torrente: el diluvio es el flujo que rompe la barrera de los códigos. Las sociedades no tienen temor porque todo está codificado, la familia está codificada, la muerte está codificada, pero lo que les da pavor es el hundimiento de algo que hace crujir los códigos. Entonces un flujo solo es reconocible como flujo económico y social por y en el código que lo codifica, ahora bien, esta operación de codificación implica dos cortes simultáneos, y es esta operación de simultaneidad la que permite definir esta noción de corte- flujo: simultáneamente, en una operación de codificación de los flujos, se produce, gracias al código, una extracción sobre el flujo, y esta extracción sobre el flujo define sus polos: entra en tal sitio y sale en tal otro sitio, entre los dos, esto es lo que hace el corte-extracción, al mismo tiempo que el código remite a un corte de otro tipo y estrictamente simultáneo, esta vez se trata de: no hay extracción de un flujo que no se acompañe de una separación sobre o en el código que codifica ese flujo, si bien es la simultaneidad de la extracción de flujo y de la separación de un segmento de código la que permite definir el flujo en preferencia a los polos, sectores, fases, stocks. Esta noción de corte-flujo se presenta doble puesto que es a la vez corte-extracción actuando sobre el flujo y corte-separación actuando sobre el código.
[...]
Un loco, a primera vista, es un tipo que hace pasar lo innombrable, es alguien que arrastra los flujos descodificados: "un dios me habla, pero no es vuestro dios"; los griegos tenían una noción que es la de demonio, ellos tenían los dioses y los dioses estaban repartidos, todo estaba bien cuadriculado, tenían las potencias y los espacios; de cierta manera, se habían acomodado, eran sedentarios, tenían su territorio y los demonios operaban su codificación. El sistema religioso, no hay que tomarlo a nivel ideológico, sino a nivel de su pertenencia al código social; los demonios lo eran ante todo de las potencias que no respetaban los códigos. En Edipo, hay un texto que se ha traducido mal y es: "cual demonio ha saltado de un gran salto", texto saltarín franqueando los límites, era el texto de una potencia innombrable, lo era de la desmesura, y no forzarmos las cosas, traducimos esa descodificación. Entonces un demonio habla de tal manera que el loco recibe los flujos descodificados, emite flujos descodificados, se fuga por todas partes, mezcla todos los códigos. Edipo corre el riesgo de no prender en él, porque literalmente, Edipo es un código ridículo. Cuando algo funciona mal, siempre hay que remontarse mas arriba para ver donde comenzó a echarse a perder (la URSS), y el psicoanálisis se ha echado a perder, ¿Por qué y cómo? Derrida ha visto claramente en que sentido el psicoanálisis, al menos en una de sus primeras intenciones, se opone al código; es un sistema de descodificación y por esto esa historia se echa a perder. Porque descodificación quiere decir, o bien leer un código, penetrar el secreto de un código, o bien quiere decir descodificar en sentido absoluto, es decir destruir los códigos para hacer pasar flujos en estado bruto; toda una parte del psicoanálisis se proponía hacer una descodificación absoluta de los flujos de deseo y no una descodificación relativa, hacer pasar a los flujos el muro de los códigos, y hacer manar los flujos de deseo en estado bruto. Ahí el psicoanálisis estaba muy próximo a la economía deseante y, propiamente hablando, a las máquinas deseantes, productoras de flujos de deseo, y esto lo vemos en textos de Freud como: "La interpretación de los sueños", donde dice: ¿qué distingue mi método de la clave de los sueños? La gran diferencia es que la clave de los sueños propone un código del deseo; Freud dice que ellos lo tienen todo previsto, que proponen un código sistemático: esto quiere decir eso, esa es la clave de los sueños; y en la perspectiva de una clave de los sueños, si se descodifica el sueño se lo hace en sentido relativo, es decir se descubre la cifra de su código. Ahora bien, Freud dice que el psicoanálisis no tiene nada que ver con eso, no traduce. Y Derrida lo muestra muy bien en su artículo sobre Freud, en "La escritura de la diferencia". El psicoanálisis opera una descodificación absoluta, traduce los códigos en flujos en estado bruto, y ahí, el psicoanálisis se opone a los códigos. De hecho, al mismo tiempo, y desde el comienzo, inventan un nuevo código, a saber: el código edípico que es un código aún más codificado que todos los códigos; y he aquí que los flujos del deseo pasan en la codificación de Edipo, cualquier flujo de deseo, se lo abate en el grillete edípico. En ese momento el psicoanálisis se muestra cada vez menos capaz de comprender la locura, pues el loco es verdaderamente el hombre de los flujos descodificados.
Y Beckett es el hombre que ha mostrado esto de una manera viviente y convincente, las extrañas criaturas de Beckett pasan su tiempo descodificando las cosas, hacen pasar flujos no codificables. La operación social solo puede captar los flujos en relación con los códigos que operan sobre ellos, en la simultaneidad, separando los flujos deducidos de cadenas o de códigos, y el loco, ahí, hace pasar flujos sobre los cuales nada se puede deducir, ya no tiene códigos, hay una cadena de flujos descodificados, pero no se pueden cortar. Hay una especie de torrente o de falla del cuerpo, quizá eso es, después de todo, el cuerpo sin órganos, cuando sobre el cuerpo, o del cuerpo, manan, por polos de entrada y de salida, flujos sobre los cuales no se puede operar extracciones porque ya no hay códigos sobre los que se puedan operar las separaciones.
[...]
Y la experiencia del operado sobre un cuerpo sin órganos, es que, literalmente, sobre su cuerpo manan flujos no codificables que constituyen la cosa, lo innombrable.
En el momento en que respira, es una especie de gran confusión de los flujos en un solo flujo indiviso que no es susceptible de extracciones, ya no se puede cortar. Un largo arroyo indomable donde todos los flujos que normalmente están distinguidos por sus códigos, se reúnen en un solo y mismo flujo indiviso, manando sobre un solo y mismo cuerpo no diferenciado, el cuerpo sin órganos. Y el operado loco, cada bocanada de respiración que toma, al mismo tiempo lo es de baba, el flujo de aire y de saliva tienden a entremezclarse el uno al otro, de tal manera que no hay rasgos. Aún más, cada vez que respira y babea, a la vez hay una vaga ansia de defecación, una vaga erección: el cuerpo sin órganos huye por todos los extremos. Es triste, pero por otra parte, tiene momentos muy alegres, mezclar todos los códigos, ahí se tienen grandes momentos, por eso Beckett es un autor cómico.
Hay que decir: "y además, y además", pero eso constituye al loco y su lugar en la sociedad como aquel por donde pasan los flujos descodificados, y por eso es captado como el peligro fundamental. El loco no descodifica en el sentido de que disponga de un secreto del que la gente normal habrían perdido el sentido; descodifica en el sentido de que, en su pequeño rincón, maquina pequeñas máquinas que hacen pasar flujos y hacen saltar los códigos sociales. El proceso esquizofrénico como tal, del que el esquizo es solo la continuación esquizofrénica, bien, el proceso esquizofrénico es el potencial propio de la revolución en oposición a los investimentos paranoicos que son fundamentalmente de tipo fascista.
Llegamos a este último resultado, a saber: la operación económica de la codificación de los flujos con el doble corte, corte separación y corte extracción, y sobre el socius en una sociedad esas extrañas criaturas, los locos, que hacen pasar los flujos descodificados. La formación del capitalismo es el fenómeno más extraño de la historia mundial porque, de cierta manera, el capitalismo es la locura en estado puro, y de otra manera, al mismo tiempo es lo contrario de la locura. El capitalismo es la única formación social que supone, para aparecer, el derrumbamiento de todos los códigos precedentes. En ese sentido, los flujos del capitalismo son los flujos descodificados y eso plantea el problema siguiente: ¿cómo una sociedad, con todas sus formaciones represivas bien constituidas, ha podido formarse sobre la base de lo que constituía el terror de las otras formaciones sociales, a saber: la descodificación de los flujos?
La relación íntima entre capitalismo y esquizofrenia, es su común instalación, su común fundación sobre flujos descodificados en tanto que descodificados. ¿Cómo se hace esta descodificación? Habría que tener presentes en el espíritu estas dos exigencias: la afinidad fundamental de la esquizofrenia y del capitalismo, pero al mismo tiempo, en esa afinidad fundamental, encontrar la razón por la cual la represión de la locura, en el capitalismo, se hace de una manera increíblemente más dura y más específica en relación con las formaciones pre-capitalistas. Tenemos, en un caso, una economía política, una economía libidinal, en el otro caso, una economía de los flujos descodificados.
Quisiera mostrar que, históricamente, eso se produce en un periodo de tiempo muy largo -hay máquinas sociales que son sincrónicas, hay máquinas sociales que son diacrónicas; las máquinas despóticas asiáticas son una forma verdaderamente sincrónica, el estado asiático de Marx surge de un golpe, todas las piezas y engranajes del aparato de estado aparecen sincrónicamente. La formación de la máquina capitalista se extiende por muchos siglos. Es una máquina diacrónica y ha necesitado dos grandes momentos: el capitalismo no descodifica los flujos, los flujos se descodifican sobre lo que se llama la ruina y decadencia de los grandes imperios, y la feudalidad es solo una de las formas de la ruina y de la decadencia. El capitalismo no procede de la descodificación de los flujos porque la supone, supone flujos que han perdido sus códigos.
Marx es el autor que ha mostrado la contingencia radical de la formación del capital. Toda filosofía de la historia es, o bien teológica, o bien historia de las contingencias y los encuentros imprevistos. El fenómeno originario del capitalismo hace que esos flujos descodificados en tanto que descodificados, entren en conjunción. Ahora bien, ¿qué asegura esta conjunción? Sentimos que, al igual que la historia nos informa sobre los procesos de descodificación de los flujos, así mismo lo que asegura la conjunción de los flujos descodificados como tales, solo pueden ser los procesos de un sector histórico particular.
Esta historia del capitalismo, que implica una descodificación generalizada de los flujos y al mismo tiempo otra cosa, como si debiera tomar lugar un aparato para conjugar los flujos descodificados; eso es lo que da al capitalismo su apariencia, pura ilusión, de liberalismo. El capitalismo nunca ha sido liberal, siempre ha sido capitalismo de estado. Las historias del capitalismo de estado comienzan en Portugal en el siglo XII. No ha habido momento en que los flujos se descodifiquen y todo este en estado libre, y después una recuperación, siendo la recuperación lo malvado. Y si es verdad que el capitalismo sustituye los viejos códigos derrumbados de las máquinas de conjugar por máquinas axiomáticas infinitamente más crueles que el déspota más cruel, aunque de otra crueldad, es al mismo tiempo que se descodifica y que se capta por otra máquina que es una máquina de conjugar los flujos descodificados. De ahí la afinidad con la esquizofrenia porque esta funciona con base en descodificaciones y su oposición a la esquizofrenia, porque en lugar de hacer pasar los flujos descodificados, los corta y fija de otra manera, y al hacerlo los obliga a entrar en una máquina que opera las conjunciones de los flujos descodificados.
[...]
El funcionamiento del capitalismo, aun tomado en su esencia industrial, es un funcionamiento bancario y mercantil, es necesario sostener que el capitalismo es esencialmente industrial, pero que funciona por su sistema bancario y sus circuitos mercantiles. ¿Por qué? Hay una especie de conjunción; el capital empieza a controlar la producción, pero ¿es la primera vez? No; pero si retomamos el análisis de Marx, y Marx insiste en eso: de cierta manera siempre ha existido el control de la producción por el capital, pero de otra manera aparece con el capitalismo. [...]

Traducción al español: Ernesto Hernández B.; Santiago de Cali, Colombia, Octubre 1997. Revisión, Octubre de 1998; e-mail: epropal@col2.telecom.com.co
Destacados: J.Muñoz/G.Piquín/S.R.

Gilles Deleuze - Curso del 18 de abril de 1972 (selección):
Cuando Marx busca el acta de bautismo de la economía política burguesa, su respuesta es muy clara, consiste en decirnos que la economía política burguesa se ha fundado a partir del momento en que la esencia de la riqueza ya no está relacionada con un elemento objetivo exterior, con un elemento objetivo extrínseco, sino con una actividad subjetiva como tal. Como tal, es decir, no a una objetividad determinada, sino a una actividad subjetiva indeterminada.
Ustedes comprenden, dice Marx, antes de él no había economía política en sentido propio, hay un análisis de las riquezas, lo cual consiste fundamentalmente en relacionar la riqueza con una objetividad determinada. La riqueza es variable. Esta objetividad determinada puede ser la tierra. Los mercantilistas relacionan la esencia de la riqueza con una objetividad determinada, a saber el estado como emisor de dinero. Ahora bien, es necesario seguir lo que dice Marx, allí no hay economía política. ¿Cuando comienza como tal la economía política? Comienza a partir del momento en que la esencia de la riqueza está relacionada con una actividad indeterminada con relación a la cual ningún elemento objetivo tiene privilegio. A saber, es cuando, los llamados economistas, liberan una actividad que ellos llaman el trabajo, y que es tanto el trabajo agrícola como el manufacturero o el industrial... definida una actividad de producir cualquiera que sea, en general, deviene posible el campo de la economía política.
Entonces, la inversión que funda la economía política, es este acto de relacionar la riqueza, ya no a una objetividad determinada, sino a una actividad subjetiva definida como producción en general. Ese es el acto fundamental de A. Smith y de Ricardo. Entonces, yo digo, según esta proposición de base concerniente a la fundación misma de la economía política, por el momento aparece bajo la forma de un simple paralelismo, algo que el análisis va a liberar.
Ahora bien, de la misma manera o de manera análoga, ¿qué es lo que sorprende en los primeros libros de Freud? Es una inversión de hecho análoga. A saber que, al igual que la economía política se funda a partir del descubrimiento de la esencia de la riqueza, no ya del lado de una objetividad determinada, sino en función de una actividad subjetiva general, a saber la producción, Freud opera una inversión análoga al nivel del deseo. Y quizá el carácter fundamentalmente inconsciente del deseo no podía descubrirse más que a condición de relacionarla con una actividad subjetiva en general, un producir en general, al cual Freud le dará un nombre, para señalar la originalidad de su descubrimiento, le dará el nombre de libido. Y, permaneciendo en la superficie del texto, ¿qué es lo impresionante en los Tres ensayos...? Es precisamente la manera en que Freud nos muestra que el deseo definido como libido no puede estar simplemente determinado por objetos sean los que sean, no puede estar determinado por las fuentes sean las que sean, no puede estar determinado por los fines sean los que sean, como si fuera la libido como actividad subjetiva quien contuviera el secreto y los objetos de los que ella hacia elección y las fuentes por las cuales emanaba, y los fines que se proponía, si bien en este aspecto, lo mismo que la riqueza en el campo de la economía política va a estar relacionada con la actividad de producir en general y ya no con una objetividad, la esencia del deseo está desde el comienzo. Y quizás, es la primera palabra del psicoanálisis, porque los Tres ensayos... nos muestran una especie de contingencia de la fuente, una especie de contingencia del objeto, una especie de contingencia de los fines en el campo de la sexualidad. En el campo de la sexualidad, todo se relaciona a una actividad productora llamada libidinal, productora de síntomas, de desviaciones, de perversiones... En este aspecto, me parece que permanecemos en un simple paralelismo, habría que preguntarse ¿por qué es un paralelismo, por qué no es algo más, y al mismo tiempo, es ya algo más? ¿Por qué? ¿Por qué se siente que ya es algo más? Creo que esto es fundamental, que marca una especie de pertenencia del psicoanálisis tanto como de la economía política clásica al mundo de [?], a saber que cuando la esencia de la riqueza es buscada del lado de una actividad subjetiva más allá de los objetos, más allá de los fines, más allá de las entidades, más allá de las objetividades, no hace más que recibir el efecto del movimiento, el más profundo del mundo capitalista, el movimiento de la desterritorialización.

Desterritorialización de la riqueza bajo la forma capitalista que hace que la riqueza sea comprendida en función de una actividad productora cualquiera y no en función de un elemento determinado que sería la tierra o el estado; y el movimiento de desterritorialización del deseo que ya no se deja medir ni en sus objetos, ni en sus metas, ni en sus fuentes. Simplemente, es necesario añadir un segundo punto: apenas la economía política hace esto, y no basta decir apenas, hay que decir al mismo tiempo, al mismo tiempo que hace esto, hace también otra cosa. Al mismo tiempo que rompe con las objetividades, al mismo tiempo que libera una actividad de producir en general, hace otra cosa, ¿qué es? También aquí hay que seguir, me parece, esta idea de Marx respecto a la economía política, esta actividad de producir o de trabajo no determinado, este trabajo abstracto, este trabajo desterritorializado, apenas la economía política lo descubre, nos dice Marx, ella lo realiena. Simplemente, él es muy preciso, poco importa el concepto de alienación, Marx nos dice, atención esta realienación no consiste en volver a una objetividad cualquiera, es una forma de hecho nueva de alienación. En lugar de alienar la actividad productora en algo: la tierra, el estado, de tal manera que ya no pueda ser captada, no pueda ser percibida, liberada, pues bien, en lugar de alienarla en una cosa, en una objetividad, en un estado de cosas, que no sería más que un retorno a la situación precedente, es realienada en su acto mismo. Y ¿Cómo se expresa esa realienación en un acto? Es la realienación en las condiciones de la propiedad privada. Y esto me parece muy importante pues la propiedad privada no es del todo tratada por Marx como una nueva objetividad que sería la del mundo capitalista, sino como la forma misma de un nuevo tipo de alienación en acto por oposición a la alienación en un estado de cosas.
Esto querría decir, me parece, que a la vez la economía política rompe con las grandes representaciones objetivas, representaciones de la tierra, del estado, y gracias a esta ruptura descubre la esencia de la riqueza como actividad productora en general, como actividad subjetiva que no se deja explicar por ningún objeto y al mismo tiempo, a esta esencia subjetiva la realiena bajo otra forma, no ya devolviéndola a un estado de cosas, sino en una realienación en acto, a saber la realiena ya no en una nueva  representación objetiva, sino que la realiena en un sistema de representación subjetiva.
Y el sistema de representación subjetiva es la propiedad privada. Esto funciona a este nivel, y tengo la sensación de que con mayor razón debe proseguirse, de hecho, el aparente paralelismo con la situación psicoanalítica. Quiero decir que basta con cambiar las palabras, es lo que estamos haciendo, porque hay un paralelismo y nada distinto a un paralelismo. Basta cambiar las palabras para que sea una historia del psicoanálisis, a saber que al mismo tiempo que Freud rompe con el sistema de la representación objetiva que relacionaría el deseo a los elementos extrínsecos, a los objetos, a los fines, descubre verdaderamente la esencia subjetiva de la libido. Pero al mismo tiempo la realiena ya no en un estado de cosas, sino en algo que va a ser como el equivalente de la propiedad privada, no del todo idéntico, es necesario decir que relación existe, pero que será a nivel del deseo el mundo de la representación subjetiva al igual que la propiedad privada era al nivel de la producción-trabajo el mundo de la representación subjetiva, y esta vez esta esencia del deseo, determinada como libido, que no puede ser comprendida con relación a ningún objeto, con relación a ningún fin, con relación a ninguna fuente, va a ser realienada en acto, en su acto mismo, a saber en el acto familiar, y el sistema de la representación subjetiva va a representarse como el conjunto de coordenadas edípicas. Y bien me parece literalmente, sin forzar nada, que es la misma historia, el mismo descubrimiento y el mismo uso del descubrimiento. Es la misma historia ya sea la riqueza de la que la esencia descubierta del lado de un sujeto como producción general, después esta producción realienada en acto en las condiciones de la propiedad privada, o que sea el descubrimiento freudiano del deseo como actividad subjetiva que solo es determinable como libido más allá de sus objetos y sus metas, pero que al mismo tiempo es realienada ya no en un estado de cosas sino en acto en las coordenadas familiares. Entonces yo quisiera insistir sobre esto: en el descubrimiento económico y en el descubrimiento psicoanalítico, hay a la vez algo irreductible, específico y después algo no específico, hay una ruptura real y una manera de encontrar eso con lo que se ha roto y sin embargo la ruptura esta hay, quiero decir la posición extremadamente ambigua del psicoanálisis con relación a todo el campo del mito y de la tragedia.    
[...]
El mito no está relacionado con instancias de la tierra, la tragedia no está relacionada con instancias del déspota, en otros términos el psicoanálisis no trata al mito y la tragedia como representaciones objetivas que habría que explicar relacionándolas con las correspondientes objetividades.
¿Que hacen? Al mismo tiempo que hay una extraña desvalorización, una verdadera crítica del mito y de la tragedia, hay, sobre un modo de hecho diferente y no del todo contradictorio, al mismo tiempo, hay una muy curiosa revalorización del mito y de la tragedia, porque en vez de ser captado como representación objetiva que debe ser explicada con relación a una objetividad por descubrir como secreto de tal sociedad, el mito y la tragedia son tratados por el psicoanálisis como representaciones subjetivas capaces de expresar adecuadamente la esencia subjetiva del deseo o de la libido. Y me parece que es por eso que, en la historia misma del psicoanálisis hay esta curiosa ambivalencia con relación al mito y la tragedia. La doble impresión que tenemos y que varia según las épocas, hay una grande en la que los psicoanalistas hacen grandes análisis de los mitos, de las tragedias, y después se siente una especie de golpe de mano de Freud, notablemente en función de la ruptura con Jung, donde se produce una especie de descrédito lanzado sobre las interpretaciones psicoanalíticas del mito y la tragedia. Para comprender este doble aspecto, creo, es necesario precisamente ser sensible a esto, ellos operan una verdadera desvalorización del mito y de la tragedia precisamente porque el deseo no esta relacionado con las grandes objetividades que podrían aparecer a través de los mitos o las tragedias correspondientes, y al mismo tiempo revalorizan y dan al mito y a la tragedia una extensión que jamás han tenido, que solo tienen cuando se los relaciona con objetividades puesto que estas objetividades miden su uso y su sentido, pero, al contrario, con el psicoanálisis, el mito y la tragedia adquieren una especie de poder de expresar adecuadamente la universalidad de la libido porque van a ser comprendidos como la representación subjetiva que corresponde a la libido como producción.

Si bien, a un cierto nivel, con el psicoanálisis, encontramos una especie de falsa creencia, el psicoanálisis va a devolver al galope bajo una forma modificada, o como se diría, bajo una forma de denegación, el conjunto de todo lo que ha sido creído, Edipo, la tierra, todo va a ser resucitado.
En otros términos, intentando resumir ese movimiento: sean los economistas o los psicoanalistas, rompen con la representación y restauran una nueva forma de representación, la representación subjetiva misma, ellos la religan, es decir operan, en el lenguaje que he utilizado precedentemente, apenas han descubierto una esencia desterritorializada, el deseo desterritorializado, es decir que ya no está en relación con una objetividad, el trabajo desterritorializado, apenas ellos han descubierto esto lo reterritorializan pero no por un simple retorno, lo reterritorializan bajo una nueva forma: sea en las condiciones de la familia burguesa, sea en las condiciones de la propiedad privada burguesa.
[...]   
El psicoanálisis deja de ser la aplicación de una axiomática de otra naturaleza para presentarse el mismo como una verdadera axiomática; ahora bien, creo que en ese movimiento hay una especie de terminación, el psico rompe su relación con la economía política para convertirse el mismo en economía política.
El cuerpo sin órganos. Un axioma salido de un acontecimiento.
Quisiera intentar hacer pop-filosofía, pop-análisis. El cuerpo sin órganos es, de hecho, una matriz intensiva. Y si tiene aire de estar completamente cerrado sobre sí, es porque no es extenso, y no se puede entonces captar su dinamismo eventual; yo estoy seguro de que tiene un dinamismo, pero si lo tiene, no es extenso, no es en extensión, él esta cosido, cerrado, sin órganos, y al mismo tiempo, algo pasa sobre él, es como una superficie, recorrido por algo, pongamos un flujo, pongamos que está atravesado por un flujo intensivo y reacciona a las variaciones de ese flujo; variaciones de ese flujo sobre el cuerpo sin órganos, eso implica ya lo que he buscado desde el año anterior, pero en lo que he progresado poco, porque ustedes no me ayudan, como diría alguien, eso implica que aquellos que estarían de acuerdo con un tal punto de vista que hemos intentado ver en todos los fenómenos del delirio, pues es lo que me interesa, el delirio, para mi el pensamiento es el delirio, es lo mismo, pero delirar es precisamente, y es mi hipótesis desde el inicio, franquear umbrales de intensidad, pasar de un umbral de intensidad a otro, es decir que antes que delirar, el delirante es alguien que siente y sentir es sentir los pasos intensivos sobre el cuerpo sin órganos, tomemos el ejemplo del presidente Schreber, nada de laringe, su estómago carcomido, cuerpo sin órganos y sobre su cuerpo sin órganos, siente que deviene mujer, franquea un flujo... Ahí estamos en el campo de una experimentación solamente sentida, y me digo mis tres cuerpos, o mis cuatro: masoquista, esquizofrénico, drogado, histérico, todos ellos son aproximaciones a este límite del cuerpo sin órganos, y en este límite puro ellos se distinguen cada uno y sin embargo, todos tienden hacía un mismo límite; ¿cómo se distinguen los unos de los otros? La historia de las intensidades nos va a ayudar en este punto. El cuerpo masoquista, finalmente es tocado, no quiero decir que eso es lo que él busca, sino que todo lo que se inscribe en él debe estar instruido por un flujo o por una intensidad de dolor, hablo del masoquismo llamado erógeno, lo que pasa sobre su cuerpo sin órganos es acogido en el marco de una intensidad cualquiera, sea una disminución, sea un aumento de una intensidad de dolor, eso es, si se quiere, su escritura sobre su cuerpo sin órganos; el drogado, al menos en ciertos casos, y ahí también es necesaria la farmacia, y, lo he dicho desde el principio, la farmacia y la psiquiatría no tienen razón, sino más bien se debe ir en el sentido de una experimentación farmacéutica fundamental.
El cuerpo drogado, al menos bajo la forma del opio y sus derivados, el cuerpo sin órganos desde el punto de vista de la droga, una especie de cuerpo pleno, el cuerpo esta de tal modo sin órganos que el tipo solo sabe inyectarse su producto, ese cuerpo, se sitúa en función de un flujo de intensidad que recorrerá la experiencia de la droga, si bien, tanto en el delirio como en las alucinaciones de la droga, habría que restablecer, como en el caso de la esquizofrenía y de Schreber, un yo siento más profundo que el delirio, un yo siento más profundo que la alucinación, antes de decir devengo mujer, y de delirar su devenir mujer. Schreber siente que deviene mujer, y deviene mujer en intensidad. ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, la droga no es como el masoquismo, a partir de un flujo intensivo de variación de dolor, las cosas pasan sobre su cuerpo sin órganos como si nada prendiera sobre su cuerpo sin órganos, en el caso del masoquista; bajo la forma de un flujo variable de dolor, él, el drogado, su asunto no es el dolor, es el frío, y los americanos emplean precisamente la noción de frío cero para indicar el límite de intensidad, exactamente como el esquizo. He hablado de una intensidad= 0 a partir de la cual se construirá la escala de intensidad que corresponde al delirio del esquizo, esta especie de 0 absoluto del frío sobre el cuerpo sin órganos, sucede como si, como para el maso que lo era a partir de una especie de flujo de dolor, ese flujo de calor y de frío que reparte, esta vez, las intensidades, ya no es el dolor, es verdaderamente lo calido y lo frío que reparten las zonas de intensidad, pero un frío y un calido muy especial, un frío glacial, una especie de hielo absoluto, un  hielo intensivo a partir del cual se establece la escala intensiva de la experiencia de la droga, y en el caso del esquizo, será otra cosa, y en cuanto al histérico, como lo acabamos de decir, es posible definir un flujo mimético en intensidad, entonces nuestro problema empieza a dibujarse, a saber: el estatuto de un tal cuerpo sin órganos, es decir que sea cada vez menos la metáfora de la que no logro escapar, y entonces pensando que es el signo de algo distinto a una metáfora. Sea una vez más las cosas rudimentarias que dicen los embriólogos sobre el huevo, cuando dicen: bien, si, el huevo antes del ser desarrollado, tiene regiones que están destinadas, si nada lo impide, tal región del huevo dará tal cosa, por ejemplo dará la cola tritón, dará el ojo del tritón, dará la máquina respiratoria del tritón, pero precisamente cuando los órganos solo están esbozados, el huevo se presenta, verdaderamente, como cuerpo sin órganos, se  presenta bajo la forma sacra ovoide, esta forma que niega al órgano, que niega los órganos, que niega las excresencias orgánicas, y ciertamente la región que está llamada a dar el aparato bucal o el aparato ocular o el tubo neural, todas esas regiones que están destinadas a dar esto más bien que aquello, no se parecen al órgano que será inducido sobre ella, la región del huevo de tritón que dará el arco neural no se parece a lo que dará, y los embriologos nos dicen, y ustedes comprenden, un huevo es algo que esta cerrado sobre sí, pero completamente cuadriculado, atravesado por sistemas de coordenadas extremadamente complejas, y esos sistemas de coordenadas, hay que comprenderlas en intensidad, es decir entre tal o cual, entonces está atravesada de ejes, de paralelas, hay toda una topología del huevo, y si estamos entre tal o cual gradiente de intensidad, estamos en la región que dará esto, si trastornamos el orden de las regiones nos sorprendemos de que la región que habría debido, normalmente, dar la cola del tritón, empieza a dar la placa neural... Todo el huevo esta cuadriculado, pero en virtud de un cuadriculaje intensivo, como si un flujo ...

Traducción al español: Ernesto Hernández B.; Santiago de Cali, Marzo 1998.
e-mail: epropal@col2.telecom.com.co
Selección y destacados: J. Muñoz / G. Piquín / S.R.

>>>>>>>>> Si alguien ha llegado hasta aquí, lo cual puede ponerse en duda, podrá apreciar el trabajo que queda por hacer en dos instancias, una, la disposición de autores y temas que habría que seguir para continuar con esta apertura en relación al tema del dinero y dos se podrá apreciar también una bibliografía que puede orientar varias tentativas de hacer algún recorrido.        
con Descartes: desarrollar el tema del cogito relacionado con el ego (cogito ergo sum, cogito ego sum) y su formulación en J. Lacan en el Seminario XV, El acto psicoanalítico (soy, estoy allí donde no pienso, pienso allí donde no soy).
con Hegel: figuras de la conciencia (Fenomenología), saber absoluto.
con Feuerbach: toda religión es una antropología ------------- Kant:¿Qué es el hombre?
                                                                                  Críticas: razón, práctica, juicio
con Marx: ejercicio de la crítica
De alienación religiosa a alienación económica                    Brentano: juicios
De la filosofía a la praxis
De la ideología al fetichismo
con Althusser: Para leer el Capital

con Freud: sexualidad,
represión, malestar, fetichismo

con Lacan: afirmación-
separación
Plus de gozar, síntoma,
Antifilosofía

Nada más que un croquis; queda mucho por hacer (pensar, leer, escribir, meditar y liberar).

Bibliografía:
El Antiedipo, Deleuze y Guattari.
Mil mesetas, ídem ant.
Manuscritos económico-políticos, K. Marx.
El Capital, ídem ant.
Deleuze. Un mapa, John Rajchman.
La filosofía de Marx, E. Balibar.
Para leer el Capital, (prefacio), L. Althusser.
Lo triple del placer, J.-C. Milner.
Economía libidinal, J.-F. Lyotard.
El inconciente freudiano y la revolución iconoclasta (especialmente:Parte II), J.-J. Goux.
La parte maldita, G. Bataille.
Clínica de los procesos del nudo, J.-M. Vappereau.
www.webdeleuze.com: Seminarios del Antiedipo.
Historia del dinero I/II/III - V. Guerra (en Tema Versiones).

[**] Exposición presentada en el Seminario sobre "El dinero y el psicoanálisis" en Grupos Clínicos de Buenos Aires, dictado por la Dra. Ana María Gómez, noviembre 2004.

Comentarios al autor: srocchietti@ciudad.com.ar

 

        

 

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