Dolor
de lengua perdida
Vanesa
Guerra
Que
se me permita la infamia y el orgullo por comentar una nota de otra
nota con humildes aportes callejeros que mi pueblo tararea en una
esquina de arrabales -otrora- y hoy, aún, de raros peinados
nuevos en la ciudad oficial del moderno Buenos Aires que ahora es
viejo Palermo.
Primera
cacofonía:
Donde
antes se acuchillaban en la orilla del Maldonado -hoy arrollo mal
entubado – la lengua se va cambiando y de lejos el hombre, viene
gritando, una verdad sin remedio.
Reproduzco:
"Lázaro
Carreter anuncia que la anemia idiomática producirá
'el guirigay'
Fernando Lázaro Carreter, uno de los máximos expertos
en español, cree que la 'anemia idiomática' crece
en los hispanohablantes hasta extremos que anuncian una nueva lengua:
'el guirigay'. "Todo empieza en la escuela" alerta, mientras critica
que hoy se ensalce la vulgaridad y se persiga la excelencia."
(1)
Así informó el diario La
Estrella
Quizá
entonces, Discépolo murmure:
"Dolor
de bestia perdida que quiere huir del puñal, yo me revuelco
sin manos para olvidarme de tu mal.
Sola.
Increíblemente sola, como están los que se mueren,
los que sufren, los que quieren, así estoy yo, por tu impiedad."
(2)
¿Quién
es Lázaro Carreter?
Aceptaremos
que la respuesta es imposible en lo que refiere a lo humano. Nada
más pretencioso que semejante formulación. Frente
a la pregunta quién es fulano, se responde con un nombre
-según Borges en el nombre se cifra el destino- (3), destino
que no es más que una sucesión humana de actos, con
lo cual, solo se cantarán las epopeyas a la vieja usanza
del gran Homero -magnífico cantor de hechos gloriosos- que
la velocidad del mundo ha transformado en su afán pragmático
en algo parecido a un currículum vitae. (Que bien puede cotizar
en las diversas bolsas mercantiles que produce la cultura.)
Brevísima
semblanza:
"Lázaro
Carreter (Zaragoza, 1923) presentó en la Biblioteca Nacional
El nuevo dardo en la palabra, un libro que sucede al que editó
hace cinco años y en el que reúne los artículos
que ha publicado en los últimos cuatro años en el
diario 'El País' (España). Unos textos en los que
el que fuera director de la Real Academia de la Lengua entre 1991
y 1998 reflexiona sobre los errores lingüísticos que
observa a su alrededor, recopilados en un libro cuya presentación
abarrotó el salón de actos de la Biblioteca Nacional,
en un acto al que asistió desde la ministra de Educación,
Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, al director de la RAE, Víctor
García de la Concha o escritores como Juan José Millas,
Antonio Muñoz Molina o Almudena Grandes. Lázaro Carreter
estuvo acompañado en la presentación de El nuevo dardo
en la palabra (Aguilar) por el también académico Juan
Luis Cebrián, el presentador de televisión Lorenzo
Milá, el locutor Iñaki Gabilondo y el crítico
teatral Eduardo Haro Tecglen, representando las distintas vertientes
de una profesión, el periodismo, desde la que se asumen y
extienden "picotazos a un lenguaje que refleja un mayor ablandamiento
del mucílago cerebral colectivo".
Sigue
cantando Discépolo:
"Sin
comprender por qué razón te quiero, ni que castigo
de dios me condenó al horror, de que seas vos, vos solamente
y sólo vos, nadie en la vida más que vos lo que deseo;
y entre la risa y la burla yo arrastré mi amor, llamándote."
Retomo:
"Mucílago": palabra poco empleada en la Argentina.
Palabra poco empleada. Palabra: "Materia viscosa que se encuentra
en algunos vegetales o se prepara disolviendo en agua sustancias
gomosas"
Evito
el pie de página e interrumpo con mi sugerencia: La voz "Mucílago"
puede utilizarse como elegante ofensa o improperio. Dada la característica
generosa de la lengua, aventuramos que la palabra Mucílago
denota su practicidad para sintetizar o condensar las ideas de ser
un vegetal y un viscoso.
Para
Lázaro Carreter : "La ignorancia comienza en
la escuela y sigue en los medios, así lo expresa en el prólogo
de su libro este lingüista que cree que el problema no es sólo
de los periodistas, sino también de los políticos,
juristas, profesores y de todos los profesionales que, entre otras
cosas, cuando quieren utilizar el lenguaje de la calle, escogen
"el de la calle de la ignorancia". "Todo esto empieza en la
escuela" porque "allí es donde se despierta la conciencia
crítica" y donde los niños deben empezar a aplicar
la receta que les permitirá hablar bien: "leer, estudiar,
preocuparse, discutir, no creer que lo mejor es lo que uno dice".
Y sobre todo dudar: "la duda es absolutamente necesaria".
"Si
cada vez que pronuncias una palabra te preguntas si estás
metiendo la pata es bueno porque tienes conciencia crítica",
explicaba el académico, para quien mientras antes "las personas
humildes lamentaban no poder hablar bien hoy existen programas enteros
de televisión basados en la pobreza mental y lingüística".
Lázaro
Carreter cree que antes "había más reposo" y que ahora
"la vida es más agitada", y eso, la prisa, es "un criadero
de errores", algo que hace del periodismo una profesión de
riesgo en este asunto, especialmente en medios como la radio o la
televisión.
Sin
embargo, no sólo las prisas tienen la culpa de que los periodistas
no hablen o escriban con la corrección suficiente: "antes
había mejor formación aunque no había Facultad
de Ciencias de la Información, porque antes había
vocaciones de escritor y no por alcanzar un puesto de trabajo",
explicaba este experto que cree que la unidad del español
en las dos orillas del Atlántico es "absolutamente necesaria".
"
He
cruzado océanos de tiempo para encontrarte -susurra en el
abrazo Drácula a su amada.
El
océano es tiempo y espacio. Nadie habla la lengua de los
peces, intuyo que en los mismos barcos que se trajo por vez primera
el idioma, se curó con nuevas palabras el dolor de las mordidas
de ratas hambrientas y aquella esperanza constreñida por
hallar un horizonte, y debo imaginar que al descubrir la nueva Tierra
-sinónimo y atributo de vida- se habrá festejado en
la lengua íntima e infantil del hombre que se recupera después
del horror y el desamparo.
Génesis
de la nueva lengua en los barcos, génesis de la lengua mordida
y soltada,
y
luego: cópula de sangre y dioses.
El
español universal no existe. No hay lengua divina, ni idioma
absoluto, no hay Volapuk ni Esperanto en la esperanza de la igualdad.
¡Canta
en mi oído, amado Discépolo!:
-"
Fiebre de pasiones maldecidas que uno arrastra de otras vidas, y
que sufre hasta morir. Dolor que muerde la carne, herida que hace
gritar, vergüenza de no olvidarte, y yo sé que no vendrás.
Sola, pavorosamente sola, mientras grita mi inconciencia, tu traición,
la de tu ausencia; hoy, mañana, siempre igual."
"De
todas formas Lázaro Carreter no quiere asustar con sus "dardos"
a hispanohablantes como el presentador de televisión Lorenzo
Milá, quien bromeaba hoy diciendo que tras leer El nuevo
dardo en la palabra tenía la sensación de que: "lo
único que estoy seguro que digo bien es mi nombre".
"El
error quizás más grande que se ha cometido en la Academia
lo cometí yo", contó Lázaro Carreter para recordar
que en el discurso que pronunció en los actos conmemorativos
del centenario de Santa Teresa de Jesús, "dije que era
testiga de Dios". "Por lo tanto creo que todos los demás
están absueltos"."
Hay
quienes dicen que luego de la absolución se puede pecar de
nuevo. Hay otros, ostentados de saber histórico, que sostienen
la irreparable censura, allí por siglo IV, de todos los pasajes
bíblicos que daban cuenta de la reencarnación. ¿La
causa? Es simple, había que apostar al castigo.
El
lenguaje se reencarna día a día, para algunos peca,
para otros vive. Palpita.
Carreter
ubica un conflicto, nunca nuevo, intenta acotar la anarquía
que puede producir la lengua. Un hombre con su lengua es un mono
con navaja, traza garabatos con su filo si lo dejan; hay algo extremadamente
maravilloso en ello y se presiente que algo del espanto y del caos
incomoda, acecha. El extremo de babel es la divisoria total de la
lengua: para cada hombre un lenguaje. Y en algún punto todos
sabemos que esto es así. Todo mal entendido lo demuestra.
Que
la poesía nos ampare.
Frente
a un académico del porte de Lázaro Carreter, cierto
respeto hace que las cuestiones se piensen más de una vez
antes de plasmarlas en tinta sobre una hoja. Pero, la calle tiene
su código, un código que no implica necesariamente
la ignorancia, aunque sí a veces.
Sin
el lenguaje de la calle nos falta la calle y su gente.
Como
han matado lenguas han matado dioses.
Luego
tendremos la historia de Tlön, Uqbar y Orbis Tertius.
Mucho
debe reflexionarse. El lenguaje de la calle está representado
por actos y por frases cortas, por verbos usados en tiempo presente,
absolutamente en diferido con la acción delatada. Cierta
velocidad del mundo, que atenta contra la historia como furia del
presente, hace que en estos tiempos el lenguaje se contraiga y se
agilice. Más que un producto de la ignorancia, es una función
inexorable que el lenguaje produce: intento y búsqueda de
una sintaxis que represente lo nuevo que el vivir en este mundo
impone.
Es
probable que en esta transición un rumor de caos remolinee
en los claustros: inevitable escucharlo, pues no hay hombre que
no esconda su Absoluto por higiénica neurosis en alguna parte.
El
habla tiene sus razones, siempre. Las razones en la vida implican
cambios y metamorfosis. Si algo no padece de estatismo es el lenguaje.
Preservar y conservar las sacras formas del lenguaje es una empresa
mística, que aleja al hombre de su naturaleza y de su condición
humana.
Antes
de realizar un conjuro, habría que resolver y comprender
la encrucijada.
Notas:
1)
En letra negra texto del Diario La Estrella Digital: www.estrelladigital.es
2)
Martirio- Enrique Santos Discépolo
3)
"Sólo
dios puede saber /La laya fiel de aquel hombre/ Señores
yo estoy cantando/ Lo que se cifra en el nombre." Milonga
de Jacinto Chiclana. Para las seis cuerdas. J.L.Borges
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al autor: vmalmsten@hotmail.com
Con-versiones. Noviembre, 2003
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