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Notas
pampeanas a Ciro Alegría (*)
Vanesa Guerra
"Esto
de tratar de explicar la vida de uno mismo, me parece una tarea
difícil... después de todo, ¿qué sabe uno de su propia vida? Tenemos
solo referencias de lo que creemos ha sido nuestra experiencia
personal....” Ciro Alegría, Cuba 1956 (0)
Descubrir
nuestra tierra en
boca de un extranjero es una experiencia singular. (Descubrirnos
en boca de otro suele serlo).
Aquel
día nos habían contado que en Alemania cuando alguien se refiere
a un sitio lejano o fuera de los mapas de mayor consumo, lo suelta
con esta frase: "¡Eso
queda en La Pampa!".
Recuerdo
que nos reímos con asombro (la risa siempre lo oculta). Es cierto,
aquí en la Argentina, para la misma idea usamos otras referencias;
algunas de corte vulgar; otras más folklóricas; otras ya en desuso,
pero todas muy específicas para dar a entender a nuestro interlocutor
que ese lugar es prácticamente inhallable.
Pero,
La Pampa, para nosotros es clara y contundente. Por lo tanto la anécdota no dejó
de resultarnos extraña, por no decir exagerada, imposible, auténticamente
ajena. Al mismo tiempo, desde otro continente nos llegaba esa
confirmación de estar enclavados en ese mismo sitio que por equivalencia
resulta ser un lugar que no existe más que en el lenguaje -lo
que no es poco-.
Igual
es curioso: los argentinos de las provincias de Buenos Aires,
Córdoba, La Pampa y Santa Fe, viviríamos en un sitio que
no necesita coordenadas porque el lenguaje popular de Alemania
las habría superado. Hay un sabor virtual en aquello, y un recuerdo
agradable de la mágica cartografía con la que muchos disfrutamos
en la épica de Tolkien.
Un
mapa de un lugar que no existe es francamente algo valioso.
Un
lugar sin cartografía posible, también lo es.
La
Pampa, entonces, goza de todas las posibilidades.
Es
una región - es una ficción.
Es
hiperreal.
Ciro
Alegría ha sido un peruano maravilloso. Supo decir cosas tales
como que El
mundo es ancho y ajeno y defender su postura con
gran valentía, sobre todo a la hora de negarle a los hombres de
Hitler la petición para traducir la obra a lengua germánica. (1)
Es
cierto, aún hoy por estos lugares entretejidos con hebras de fin
de mundo, de ficción y de hambre, el mundo sigue siendo ancho
y ajeno. Pero el tema es que Ciro Alegría, peruano nacido en la
hacienda Quilca, allá por el 1909, entendió a su pueblo y
nos contó la historia sin pretensiones morales. El escritor, también
quiso leer la carencia de Latinoamérica y lo escribió abiertamente,
sin espasmos de letrado, dando cauce a ciertas ideas que unifican
a los pueblos de estas latitudes; entre ellas hay una constante
denunciada en la obra: la mutilación.
Por
fuera de los márgenes de la novela testimonia: El
peruano es un pueblo inculto a la manera sudamericana, es decir
que es un pueblo mutilado (2)
Sudamérica
padece históricamente la mutilación y en estos tristes días la
historia retorna con el sopor que deja el escándalo, pura espuma
y todo repitiéndose sin fatiga.
En
su Primera
impresión de la Argentina -así titula la nota - se deja imaginar contra
la ventana de un avión que para aquí lo trae. Así es que desde
las alturas comienza a escribir sus impresiones. El avión cruza
la cordillera de los Andes alejándose de Chile: "para
nuestros ojos, no hay confines. Todo es una inconmensurable pampa."
Y
además: "Luego
llegaron los inmigrantes, las delimitaciones, el alambre de púa,
las escuelas. -Gobernar es poblar” "Gobernar es educar”.
La Pampa perdió su condición silvestre"
De
algún modo, la Argentina se liga con la imagen de La Pampa,
para él y para muchos otros.
En
la nota Boceto
de Buenos Aires,
Ciro Alegría da cuenta de algo más que de una impresión. Indudablemente
este escritor no solo mira y describe el mundo, además lo lee,
lo escucha, lo percibe, lo vibra, lo interpreta con elementos
históricos y su palabra grabada en ese boceto, aun hoy, después
de 45 años, tiene vigencia.
Tomemos
tres frases:
-Buenos
Aires es un producto histórico nuevo. Ha crecido súbitamente en
la historia. En vano buscaríamos en esa gran ciudad el barroquismo
histórico que es frecuente en otras de América. Menos aún en las
milenarias piedras indias.
-Las reliquias del pasado son
en Buenos Aires tan escasas y débiles que no alcanzan a hacer
ambiente y menos a ser ambiente.
-Ya les crecerá América dentro del pecho, andando
el tiempo. Mientras tanto, esa suerte de extranjerismo es parte
del espíritu de Buenos Aires.
En
esas tres ideas, -les invito a esa lectura (3)- el escritor ha hecho algo más que contemplar
Buenos Aires. Si se me permite, diré que ha tomado posición política
y lo ha hecho sin rodeos.
Es
cierto, Buenos Aires lleva el sello de esa problemática, en gran
parte por ser ciudad portuaria y mirar siempre hacia fuera (-así
se ha dicho-).
"En Buenos Aires no hay pueblo que carezca de representación.
Caminando por la calle Florida, somos asaltados por la fonética
de extrañas lenguas”
La
historia de la Argentina queda desdibujada en Buenos Aires, no
es allí donde el vestigio ofrece su vieja palabra latiendo pasado;
digamos que Buenos Aires es algo así como una pampa violentada,
en la cual la arquitectura tiende a ser demolida para dar lugar
a híbridas constructoras comerciales. (4)
Leer
la obra de Ciro Alegría y al mismo tiempo sus Memorias posibilita
otras coordenadas para acceder a su mundo ficcional, tan entrelazado
con la tierra que lo atraviesa: lo que supo por maestría callar
en la obra literaria, lo comparte con sus lectores en otra instancia
de la escritura, a través de publicaciones en diferentes diarios
y en algunas cartas que se han hecho públicas.
Su
mujer, la poeta cubana Dora Varona, compiló durante siete años
todos los trabajos, notas y cartas del autor fallecido en 1967
y sostuvo que: El valor de estas confidencias está en que fueron
escritas en medio de los hechos y no cuando el tiempo y el propósito
tienden a desfigurar la realidad.
De
todas maneras, para un escritor, la realidad siempre es
desfigurada, sin embargo, en estas Memorias hay cierta espontaneidad
y necesidad de testimonio que hace posible esa otra escritura,
ésa con la que también se teje la historia y se recrean los mapas.
Notas:
(0) "Mi tía Rosa, muchachuela de inquieto
espíritu a quien la censura familiar solo permitía leer
libros inocuos, habíase encantado con La isla misteriosa
de Julio Verne, y más con el personaje central de la obra, llamado
precisamente Ciro. Escribió entonces a mi padre, pidiéndole que
me pusiera tal nombre y él, que tenia gran cariño por la hermanita
lledora, así lo hizo. Años más tarde, siendo a la vez un muchacho
lector de Julio Verne, recorrí las páginas de La isla misteriosa
con acrecentada curiosidad. El ingeniero Ciro Smith, que llega
con algunos mas a una isla deshabitada, para mayor conflicto en
un globo, es todo un héroe de Verne. Hombre inteligente, simpático,
lleno de recursos. Recuerdo todavía que una de sus primeras hazañas
es hacer fuego concentrando los rayos de sol con las lunetas de
su reloj. Mi tocayo me interesó, pero no me dieron ganas de imitarlo.
Yo había resuelto, aunque medio soñando, ser escritor. Mi isla
misteriosa debía ser la vida."
(1) En
la carta a Herr K. W. Korner, escribe: "...La
Alemania nazi no puede tener simpatía por pueblos a quienes desprecia
racialmente. Usted, señor Korner, ha leído El mundo es ancho y
ajeno. Usted sabe que trata de la vida de los pobres del Perú
y especialmente la de los indios. Usted sabe que clase de propaganda
se haría en torno. La radio nazi, como en otros casos, desgranaría
redentoras palabras. Y los hombres del pueblo de mi patria, que
tienen el cerebro sencillo y el corazón candoroso, abierto por
la desesperación a cualquier esperanza, podrían creer tal vez
que, allá lejos, hay un pueblo que está luchando y se interesa
por ellos. Yo no puedo intervenir, así sea indirectamente, en
tal maniobra. La Alemania nazi desdeña al pueblo del Perú y a
todos los pueblos latinoamericanos y su Füher, en repetidas ocasiones,
los ha insultado. Toda esa aparente preocupación, claro está,
pertenece a la levadura maquiavélica con la que Alemania nazi
quiere amasar su victoria. No la espero ni la deseo. Ella constituiría
una verdadera desgracia para los países de América latina. La
Alemania nazi y su aliado el Japón, en caso de vencer, los
someterían a una servidumbre mil veces peor que la de los tiempos
coloniales. Pensando así, yo no puedo permitir que un libro que
clama contra la opresión sea utilizado para especulaciones destinadas
a crear un confusionismo que la favorezca..." (Carta
abierta a la Alemania de Hitler, Septiembre 1943
(2) La cultura y el pueblo en Latinoamérica. (1941)
Memorias, Mucha suerte con harto palo. Editorial Losada.
Buenos Aires. Argentina
(3) Boceto de Buenos Aires, 1960. El comercio. Lima. Memorias
(4) Sin
embargo, no podemos tomar la parte por el todo; aquí se nos dificulta
bastante con esa operación porque siempre se tiende a generalizar.
La identidad cultural de este pueblo es diversa y es multívoca
desde antes de la conquista con sus no menos de veintisiete
etnias (5) y
después de la conquista -inmigración mediante- otro tanto (También
habría que referir a los últimos inmigrantes: europeos del este,
orientales, bolivianos, peruanos)
Así
es que esta tierra que han llamado Argentina está hablada por
diversas voces, desde siempre. Y parecería más sensato que todo
fluyera hacia el respeto por la diferencia que hacia la forzada
unión que implicó históricamente tanto genocidio. Claro que sostener
y respetar las diferencias, supone reconocer raíces que el tiempo
ha ido desdibujando. Sortear este paso es caer en un pozo ciego,
pues en este punto la unión no hace la fuerza, sino que conforma
el anonimato como producto de un gran amasijo. Ese es un grave
problema que no podremos más que mencionar en esta nota.
(5)
Al año 1992 eran 16 las comunidades aborígenes con vigencia en
la Argentina : Guaraní (Pcia.
Misiones), Wichí (Pcias. Chaco,
Formosa y Salta) Chorote, Chulupí, Chaguanco,
Chané ( Pcia. Salta), Toba
(Pcias. Salta-Chaco-Formosa) Mocoví
(Pcias. Santa Fe y Chaco) Pilagá
(Pcias. Chaco, Formosa y Salta), Kolla,
Aymará (Pcias. Jujuy y Salta) Diaguito-Calchaquí (Pcias. Catamarca y La Rioja), Tehuelches (Pcias. Chubut y Santa Cruz), Mapuches (Pcias Neuquen, Río Negro, Chubut y Buenos
Aires) Ranqueles (Pcia. La Pampa),
Quichuas Santiagueños (Pcia. Santiago del Estero) (datos:
Mercedes González, Nuestra Tierra India, Ediciones Letra Buena)
________
(*)
Ciro Alegría Bazán;
Perú
1909-1967
"
En
el alma de quien cruce los Andes o viva allí, persistirá siempre
la impresión, que es como una herida del paisaje abrupto, hecho
de elevadas mesetas, donde crecen pajonales amarillentos, y de
roquedades clamantes. Hay tristeza y sobre todo, una angustia
permanente y callada. Los habitantes de ese vasto drama geológico,
casi todos ellos indios o mestizos de indios y español, son silenciosos
y duros y se parecen a los Andes...
Azotados por las inclemencias de la naturaleza y de la sociedad, sufren
un dolor que tiene una dimensión de siglos y parece confundirse
con la eternidad...”
Ciro Alegría, –Memorias-
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