(1922, editada en 1940)

Por Sigmund Freud

 

No intenté a menudo interpretar temas mitológicos individuales; pero el caso de la horripilante cabeza decapitada de la Medusa me inclina a hacerlo.

Decapitar = castrar. El terror a la Medusa es, pues, un terror a la castración relacionado con la vista de algo. Numerosos análisis nos han familiarizado con las circunstancias en las cuales esto ocurre: cuando el varón, que hasta entonces se resistió a creer en la amenaza de la castración, ve los genitales femeninos, probablemente los de una persona adulta, rodeados de pelos esencialmente, los de la madre.

En las obras de arte suele representarse el cabello de la cabeza de la Medusa en forma de serpientes, las cuales derivan a su vez del complejo de castración. Es notable que, a pesar de ser horribles en sí mismas, estas serpientes contribuyan realmente a mitigar el horror, pues sustituyen el pene, cuya ausencia es precisamente la causa de ese horror. He aquí, confirmada, la regla técnica según la cual la multiplicación de los símbolos fálicos significa la castración.

La visión de la cabeza de la Medusa paraliza de terror a quien la contempla lo petrifica. ¡Una vez más el mismo origen del complejo de castración y la misma transformación del afecto! Quedar rígido significa, efectivamente, la erección, es decir, en la situación de origen ofrece un consuelo al espectador: todavía posee un pene, y el ponerse rígido viene a confirmárselo.

Athenea, la diosa virgen, lleva este símbolo del horror sobre sus vestiduras; con toda razón, pues se convierte así en la mujer inabordable que repele todo deseo sexual, ya que ostenta los genitales terroríficos de la madre. Los griegos, fuertemente homosexuales en general, no podían pasarse sin la representación de la mujer repelente por su castración.

Si la cabeza de la Medusa sustituye la representación de los genitales femeninos, o si más bien aísla su efecto terrorífico de su acción placentera, cabe recordar que ya conocemos en otros casos la ostentación de los genitales como un acto apotropeico.

Lo que despierta horror en uno mismo también ha de producir idéntico efecto sobre el enemigo al que queremos rechazar. Todavía en Rabelais podemos leer cómo el Diablo emprende la fuga cuando la mujer le muestra su vulva.

También el miembro viril erecto tiene acción apotropeica, pero merced a otro mecanismo. Mostrar el pene -o cualquiera de sus sucedáneos- significa decir: «No te temo, te desafío; tengo un pene.

He aquí, pues, otra manera de intimidar al espíritu maligno.
Para poder sustentar seriamente esta interpretación sería necesario investigar el origen de este símbolo terrorífico, tan aislado en la mitología de los griegos, así como sus símiles en otras mitologías.  

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Texto extraído de “Obras Completas”, S. Freud, Tomo XXI, Editorial Amorrortu, Buenos Aires, Argentina, 1979.
Traducción: J. Etcheverry.
Selección: S.R.

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En la mitología clásica

En la mitología griegaMedusa (en griego antiguo Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’) (1) era un monstruo ctónico femenino, que convertía a piedra a aquellos que la miraban. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma (2)hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el ‘artilugio que aleja el mal’ conocido como Gorgoneion (3).

Las tres hermanas gorgonas —Medusa, Esteno y Euríale— eran hijas de Forcis y Ceto, o a veces de Tifón y Equidna, en ambos casos monstruos tónicos del mundo arcaico. Esta genealogía la comparten sus otras hermanas, las Greas, como en el Prometeo liberado de Esquilo, quien ubica ambas trinidades muy lejos, en la «espantosa llanura de Cistene»:

“No lejos, las alígeras hermanas
Con serpientes por cabellos; las gorgonas
Enemigas del hombre”

 

Perseo con la cabeza de Medusa, por Benvenuto Cellini – 1554

 

Aunque los pintores de vasijas y talladores de relieves griegos antiguos imaginaban a Medusa y sus hermanas como seres nacidos con forma monstruosa, los escultores y pintores del siglo V empezaron a imaginarla como hermosa a la par que terrorífica. En una oda escrita en el 490 a. C. por Píndaro ya se habla de la «Medusa de bellas mejillas» (4). En una versión posterior del mito, narrada por el poeta romano Ovidio (5), Medusa era originalmente una hermosa doncella, «la celosa aspiración de muchos pretendientes» y sacerdotisa del templo de Atenea, pero cuando fue violada por el «Señor del Mar» Poseidón en él, la enfurecida diosa transformó su hermoso cabello en serpientes.

En la mayoría de las versiones de la historia, Medusa estaba embarazada de Poseidón cuando fue decapitada mientras dormía por el héroe Perseo, que había sido enviado a buscar su cabeza por el rey Polidectes de Sérifos. Con la ayuda de Atenea y Hermes, que le dio las sandalias aladas, el casco de invisibilidad de Hades, una espada y un escudo espejado, Perseo cumplió su misión. El héroe mató a Medusa acercándose a ella sin mirarla directamente sino observándola a través del escudo para evitar quedar petrificado. Su mano iba siendo guiada por Atenea y así cortó su cabeza. Del cuello brotó su descendencia: el caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor (6).

Jane Ellen Harrison argumenta que «su potencia sólo comienza cuando su cabeza es cortada, y aquella potencia reside en la cabeza; ella es en una palabra una máscara con un cuerpo más tarde añadido… la base del Gorgoneion es un objeto de culto, una máscara ritual incomprendida» (7). En la Odisea, Homero no menciona específicamente a la gorgona Medusa:

el pálido terror se apoderó de mí, temiendo que la ilustre Perséfone me enviase del Hades la cabeza del horrendo monstruo grisáceo (8).

Lo que Harrison traduce como «la gorgona fue creada del terror, no el terror de la gorgona.» (9).

Según Ovidio, Perseo pasó por el noroeste de África junto al Titán Atlas, que estaba allí sujetando el cielo, y lo transformó en piedra. De forma parecida, se decía que los corales del Mar Rojo se habían formado de la sangre de Medusa que salpicó las algas cuando Perseo dejó la cabeza petrificadora junto a la playa durante su breve estancia en Etiopía, donde salvó y se casó con la hermosa princesa Andrómeda. Incluso se decía que las víboras venenosas del Sáhara habían brotado de las gotas caídas de su sangre.

Perseo voló entonces a la isla de su madre, donde ésta estaba a punto de ser casada por la fuerza con el rey. Gritó «Madre, protege tus ojos», y todos menos ella fueron convertidos en piedra por la vista de la cabeza de la Medusa.

Entonces le dio la cabeza a Atenea, quien la colocó en su escudo, la égida. Según algunas fuentes, la diosa le dio la sangre mágica de Medusa al médico Asclepio, pues la que manaba del lado izquierdo del cuello era un veneno mortal, y la del lado derecho tenía el poder de resucitar a los muertos (10).

Aunque algunas referencias clásicas aluden a las tres gorgonas, Harrison considera que la multiplicación de Medusa en un trío de hermanas era un rasgo secundario del mito:

La forma triple no es primitiva, sino simplemente un ejemplo de una tendencia general… que hace de cada diosa una trinidad, lo que nos ha dado a las Horas, las Cárites, las Erinias y una multitud de tríos más. Es inmediatamente obvio que las gorgonas no eran realmente tres sino una más dos. Las dos hermanas supervivientes son meros apéndices debidos a la costumbre: la auténtica gorgona es Medusa.

Según cuenta Pausanias, el mito de Medusa es una versión novelada de la historia de una reina quien, tras la muerte de su padre, habría recogido ella misma el cetro, gobernando a sus súbditos cerca del lago Tritonide, en Libia. Habría muerto de noche durante una campaña contra Perseo, un príncipe del Peloponeso (11).

Notas:

(1). Probablemente de μέδω medō, ‘proteger’, ‘mandar’. Chantraine, Pierre (1999). «μέδω». Dictionnaire étymologique de la langue grecque. París: Klincksieck. pp. 675b. ISBN 2-252-03277-4. 
(2)Bullfinch, Thomas. Bulfinch Mythology – Age of Fable – Stories of Gods & Heroes. «…y volviendo su cara hacia fuera, sostuvo la cabeza de la gorgona. Atlas, con toda su mole, se convirtió en piedra.» 
(3). Un ejemplo clásico de magia apotropaica.
(4)Píndaro, Píticas 12. Señalada por Marjorie J. Milne al discutir una vasija de figuras rojas del estilo de Polignotoc. 450–30 a. C., en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Milne observó que «es una de las primeras ilustraciones de la historia que muestra a la gorgona no como un monstruo horrendo sino como una mujer hermosa. En este caso el arte quedó por detrás de la poesía.» (Milne, Marjorie J. (enero 1946). «Perseus and Medusa on an Attic Vase». The Metropolitan Museum of Art Bulletin 4 (5):  pp. 126. )

(5)Ovidio, Las metamorfosis iv.770.
(6). Apolodoro, Biblioteca mitológica ii,4,2.
(7). Harrison, Jane Ellen (1903). «The Ker as Gorgon». Prolegomena to the study of the Greek religion. Cambridge: Harvard University Press. pp. 187. OCLC 154136463.
(8)Homero, Odisea xi.634.
(9)Apolonio de Rodas, Argonáuticas iv.1515; Lucano, Farsalia ix.820.
(10)Apolodoro, Biblioteca mitológica iii, 10, 3.
(11). Pausanias ii.21.5 y sig.

 

Fuente: Wikipedia

 

 

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Gorgona

 

La gorgona, flanqueada por leonas y mostrando su cinturón de serpientes, tal como aparece en el pedimento del templo del siglo VII a. C. expuesto en el Museo Arqueológico de Corfú.

 

En la mitología griega, una gorgona (en griego antiguo γοργώ gorgō o γοργών gorgōn, ‘terrible’) era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí.

En mitos posteriores se decía que había tres gorgonas, Medusa, Esteno y Euríale, y que la única mortal de ellas, Medusa, tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como castigo por parte de la diosa Atenea. Esta imagen se hizo particularmente famosa, si bien la gorgona aparece en los registros escritos más antiguos de las creencias religiosas de la Antigua Grecia, como en las obras de Homero.

La gorgona ocupaba el lugar principal del pedimento de un templo en Corfú. Se trata del pedimento de piedra más antiguo de Grecia, estando fechado c. 600 a. C.

 

Tradición clásica

 

Gorgona en el asa espiral de la crátera de Vix, c. 500 a. C., un artículo comercial o de regalo excavado de la tumba de una mujer en Francia en 1953 por Pierre Jouffroi.

 

 

Las gorgonas son a veces representadas con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí, pero sus atributos más comunes son los dientes y la piel de serpientes. Se decía que los oráculos más antiguos eran protegidos por las serpientes y las imágenes de gorgonas se asociaban a menudo con estos templos. Las leonas y las esfinges también se asociaban frecuentemente a las gorgonas. Su poderosa imagen fue adoptada por las imágenes y mitos clásicos de Zeus y Atenea, quizá como continuación de una iconografía más antigua.

Homero, autor de las fuentes más antiguas, habla solo de una gorgona, cuya cabeza está representada en la Ilíada como sujeta a la égida de Zeus:

Suspendió de sus hombros la espantosa égida floqueada que el terror corona: … allí la cabeza de la Medusa, monstruo cruel y horripilante, portento de Zeus que lleva la égida.(1)

Su equivalente en la Tierra es un artilugio del escudo de Agamenón:

…y lo coronaba la Medusa, de ojos horrendos y torva vista, con el Terror y el Fobo a los lados.(2)

Aunque la datación de los poemas homéricos siempre ha sido controvertida, se acepta que «la Ilíada y la Odisea datan de finales del siglo IX o principios del VIII c. C., siendo la primera anterior a la segunda, quizá por varias décadas.»(3) Se presume que existieron como una tradición oral que terminó siendo recogida en registros históricos. Incluso en esa época tan temprana la gorgona aparece como un vestigio de los poderes antiguos que precedieron a la transición histórica a las creencias de los griegos clásicos, mostrada en el cofre de Atenea y Zeus.

En la Odisea, la gorgona es un monstruo del inframundo:

…el pálido terror se apoderó de mí, temiendo que la ilustre Perséfone no me enviase del Hades la cabeza de Gorgona, horrendo monstruo.(4)

Sobre el 700 a. C., Hesíodo (TeogoníaEl escudo de Heracles) incrementa el número de gorgonas a tres —Esteno (‘poderosa’), Euríale (‘que surge lejos’) y Medusa (‘reina’)— y las hace hijas de las deidades marinas Forcis y Ceto. Su hogar quedaba en el lado más lejano del océano occidental, según autores posteriores, Libia.

La tradición ática, recogida por Eurípides (Ion), consideraba a la gorgona un monstruo, producida por Gea para ayudar a sus hijos, los Titanes, contra los dioses olímpicos. Murió a manos de Atenea, quien llevó su piel desde entonces (de las tres gorgonas, sólo Medusa era mortal).

Esquilo (c. 525–456 a. C.) dice que las tres gorgonas sólo tenían un diente y un ojo entre ellas, de forma que tenían que compartirlos, pero sin embargo no se las representa así, quizá para evitar confundirlas con las Greas.

Apolodoro (c. 180–120 a. C.) proporciona un buen resumen del mito de la gorgona.(5)Historias muy posteriores afirman que cada una de las tres hermanas tenían serpientes en lugar de cabellos, y que tenían el poder de transformar a quien las mirase en piedra.

Según el poeta romano Ovidio (Las metamorfosis), sólo Medusa tenía serpientes en el pelo, debido a la maldición de Atenea. Excitado por el color dorado de los cabellos de Medusa, Poseidón la violó en el templo de la diosa, quien enfurecida por la profanación transformó su cabellera en serpientes.

Pausanias, el geógrafo del siglo II, da los detalles de dónde y cómo estaban representadas las gorgonas en la arquitectura y el arte griegos. (6)

 

Perseo y Medusa

 

Estatua de una gorgona (Museo Arqueológico de Parikia, Paros)

 

 

En mitos posteriores, Medusa era la única mortal de las tres gorgonas, y Perseo pudo matarla cortándole la cabeza. De la sangre que brotó del cuello surgieron Crisaor y Pegaso, sus dos hijos con Poseidón. Otras fuentes afirman que cada gota de sangre se transformó en una serpiente. Perseo le dio la cabeza, que tenía el poder de petrificar a quienes la veían, a Atenea, quien la puso en su escudo. Según otra versión, Perseo la enterró en el mercado de Argos.

Según una tradición, Perseo o Atena usaron la cabeza de Medusa para petrificar a Atlas, transformándole en los montes Atlas, que sujetaban el cielo y la tierra (7). También la usó contra el rey Polidectes, quien le había enviado originalmente a matar a Medusa con la esperanza de librarse de él y casarse con su madre, Dánae. Perseo volvió y usó la cabeza de Medusa para petrificar al rey y a toda su corte.

Poderes protectores y curativos

En la Antigua Grecia se usaba con frecuencia un Gorgoneion (cabeza de piedra, grabado o dibujo de un rostro de gorgona, a menudo con serpientes sobresaliendo salvajemente y con la lengua fuera de sus colmillos) como símbolo apotropaico (8)que se ubicaba en puertas, muros, suelos, monedas, escudos, corazas y lápidas con la esperanza de alejar el mal. A este respecto las Gorgoneia son parecidas a las a veces grotescas caras de los escudos de soldados chinos, usados también en general como amuleto o protección contra el mal de ojo. En algunas de las representaciones más toscas, la sangre corriendo bajo la cabeza puede considerarse por error como una barba.

En la mitología griega, la sangre tomada del lado derecho de una gorgona podía resucitar a los muertos, mientras la sangre del lado izquierdo era un veneno instantáneamente mortal. Atenea le dio un vial de esta sangre curativa a Asclepio, lo que terminó dando lugar a su fallecimiento. Se decía que Heracles había obtenido un mechón del cabello de Medusa (que poseía los mismos poderes que la cabeza) de Atenea y lo había dado a Estérope, la hija de Cefeo, como protección para la ciudad de Tegea contra los ataques. De acuerdo con la idea posterior de Medusa como una hermosa doncella, cuyos cabellos habían sido transformados en serpientes por Atenea, la cabeza se representaba en las obras de arte con un rostro maravillosamente hermoso, envuelto en el tranquilo reposo de la muerte.

 

Orígenes

El concepto de la gorgona es como mínimo tan antiguo en la mitología como Perseo y Zeus, si bien algunos investigadores creen que la diosa tiene orígenes primitivos en la antigua religión griega.

La arqueóloga Marija Gimbutas creyó ver el prototipo del Gorgoneion en los motivos artículos neolíticos, especialmente en las vasijas antropomórficas y máscaras de terracota con incrustaciones de oro. Los ojos grandes y centelleantes son un símbolo denominado «ojos divinos» por Gimbutas, que aparecen también en la lechuza de Atenea. Pueden ser representados por espirales, ruedas, círculos concéntricos, esvásticas, etcétera.

Los colmillos de las gorgonas son como los de las serpientes y probablemente procedan de los guardianes estrechamente relacionados con los conceptos religiosos griegos primitivos en los centros oraculares.

Gorgona protectora en el escudo de Aquiles en su enterramiento por Tetis. Hidria corintia de figuras negras, 560–550 a. C., Museo del Louvre

 

 

 

Usos de la palabra:

– En paleontología destaca el uso de la palabra “górgona” para la descripción de la familia de reptiles mamiferoides conocida como “gorgonópsidos”.

Notas:

(1). Homero, Ilíada v.735 y sig.
(2). Homero, Ilíada xi.35 y sig.
(3). Vidal-Naquet, Pierre (2000). Le monde d’Homère. Perrin. pp. 19.
(4). Homero, Odisea xi.635.
(5). Apolodoro xi.2.6, ii.4.1, xxii.4.2.
(6). Pausanias v.10.4, viii.47.5 y muchos otros lugares.
(7). Poliedos, fragmento 837; Ovidio, Las metamorfosis iv.627.
(8). Garber, Marjorie (24 de febrero de 2003). The Medusa Reader. pp. 2.

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TEMPLO DE ARTEMISA EN CORFÚ:

 

 

 

FRONTÓN OCCIDENTAL 

Con la parte central superior del triángulo aparece una enorme Gorgona centrando la compasición en forma de esvásticam indicando el movimiento. Sus espantosas facciones se debían considerar eficaces para ahuyentar a los espíritus malignos del templo. Sin embargo, su papel significaba algo más que una simple protección. Esta Gorgona era Medusa, cuyo destino era ser decapitada por el héroe Perseo. En el momento de su muerte dio a luz a dos hijos, Pegaso, el caballo alado, y Chrysaor, el hombre que le brotó del cuello en el momento tlue era separado de su cabeza. El artista pretendió mostrar a Medusa, con sus piernas dobladas, huyendo de Perseo; el infeliz resultado de su huida se hace patente mediante la presencia de sus dos hijos, Pegaso a la izquierda y Chrysaor a la derecha.

A ambos lados de la Gorgona hay una pantera agazapada. son seres atropopéicos y actuan como seres protectores.

Hay varias figuras muy pequeñas insertas en los rincones. Éstas cumplen una función puramente narrativa. Las de la izquierda se han sacado de la historia de la caída de Troya; el rey Príamo, sentado. está a punto de ser asesinado por los griegos en su ataque y un troyano muerto yace detrás de él. Las figuras de la derecha representan a combatientes en la batalla de los dioses y los gigantes. El gran dios, Zeus, empuñando el rayo, ha hecho arrodillar a un gigante. Otro gigante yace en posición supina.

 

 

 

Fuente: pobladores.com

 

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Selección: S.R