Por Juan Pablo Capdevielle

 

TRABAJO PRESENTADO EN LA FACULTAD DE PSICOLOGÍA, UBA en las jornadas: “PADECERES, VARIANTES DE LA CLINICA CONTEMPORÁNEA”, Jornadas conjuntas de las Prácticas Profesionales: “Hospital de día y Problemáticas Clínicas Contemporáneas” y “Variantes de la Consulta Ambulatoria”

Agosto 2005

Para comenzar a pensar en el tema que nos atañe, asma y embarazo, deberemos de introducir primero algunas cuestiones generales analizando qué sucede en el asma, y qué en el embarazo, para luego poder efectuar un entrecruzamiento entre ambas proposiciones.

He aprendido a lo largo del trabajo que vengo haciendo por años en el equipo interdisciplinario del Servicio de Alergia del Hospital Ramos Mejía, a conceptualizar ciertos puntos importantes a tener en cuenta para comenzar a elaborar a posteriori nuestra hipótesis: Dentro de los fenómenos que se presentan en el campo de la alergia ubicaremos al asma. El término “alergia”, proviene del griego allos, otro, y ergon, trabajo, energía, acción. Es una palabra utilizada para designar a la alteración de la capacidad de reacción del anfitrión a un alergeno. Es un estado de susceptibilidad exagerada de un individuo para una sustancia que es inocua, en iguales cantidades y condiciones para la mayoría de los individuos de la misma especie. Sinónimo de reacción de hipersensibilidad, respuesta excesiva o inadecuada a un estímulo antigénico. (Generalmente la predisposición a ser alérgico se hereda ). Un “alergeno” es una sustancia que al introducirse al organismo, lo sensibiliza dando lugar a la aparición de los fenómenos irritantes de la alergia , y algunos ejemplos son: caspa de perros, gatos, polen de ciertas flores, ácaros del polvo, moho, ciertas comidas, etc. Un  “antígeno” es toda sustancia que introducida en el cuerpo es reconocida por el sistema inmune. Asimismo la medicina denomina “órgano de choque” a bronquio, nariz, faringe, garganta, pulmón y ojos; cada individuo puede hasta presentar todas las manifestaciones juntas, como por ejemplo: rinitis, asma, eczemas, urticaria, conjuntivitis alérgica, faringitis alérgica, ó comprometer un solo órgano. Órgano de choque entonces es el órgano sobre el cual el paciente manifiesta su enfermedad, en el caso del asma,  el órgano de choque es el pulmón, y que ante determinadas circunstancias manifiesta sed de airedisnea o falta de aireahogo ó sibilancias.

Todas estas manifestaciones de la alergia encuadran dentro de lo que llamamos fenómeno psicosomático. En principio la alergia entonces puede ser pensada en tanto una reacción somática, como un rechazo, es una acción sustitutiva de carácter pre-subjetivo (en el fenómeno psicosomático, el sujeto no está constituido), que intenta excluir un goce por una vía fallida. Aquí me detengo para hacer una aclaración: pienso que es válido también, aunque no tan específico, denominar a este tipo de cuestiones “afección”. Este término, no se lo ha tomado para cifrar lo psicosomático del lado del “affectus” que refiere a las emociones, sino del “afecttio”, y los escolásticos distinguen dos clases de afección, la externa, procedente de causas exteriores, y la interna derivada de principios íntimos. La afección era tomada como el resultado de una impresión sobre la mente, como una forma de excitación, en tanto que Kant piensa el afectar como el hecho que el objeto, cualquiera sea este, influya sobre el sujeto. Así, la sensibilidad es la capacidad de recibir las representaciones según la manera como los objetos nos afectan, y la distingue de la sensación, que es el efecto de un objeto sobre nuestra facultad representativa, al ser afectados por él. Así se desprende que la afección, Spinoza lo plantea así, no es algo pasivo, la afección es una acción cuando el cuerpo puede ser causa adecuada de alguna de las afecciones, y pasión en los demás casos. Puede pensarse la afección entonces como una alteración de la sensibilidad o del entendimiento inferior que puede ser producida por algo externo, o puede responder a un estado preexistente del ánimo afectado. En el primer caso se la denomina pasiva, y en el segundo, activa. Para seguir con nuestro tema, diré brevemente que, como lo hacen muchos otros colegas, elijo hablar de fenómeno para estos casos, pues su significado es “lo que aparece”, y equivale a apariencia. Heidegger, definió fenómeno a lo que se hace patente por sí mismo, y lo que se hace patente por sí mismo aparece bajo una luz, sin la cual no podría verse, el fenómeno es considerado como lo que se revela por sí mismo en su luz. Es aquello que se manifiesta por sí mismo y desde sí mismo, es lo que parece ser tal como realmente se manifiesta, pero en rigor puede ser algo distinto y aún opuesto. Si bien el concepto de fenómeno es equívoco, ya que por una parte puede ser la verdad, lo que es a la vez aparente y evidente, por otra puede ser lo que encubre la verdad, el falso ser, y finalmente aquello por lo cual la verdad se manifiesta. Esto es muy interesante para entrelazarlo con lo que pasa en el consultorio en una primera entrevista con una persona asmática, cuya introducción es “soy asmático, y me manda el doctor…”, allí la pregunta del analista inmediata es por el nombre de esa persona: “Pero Ud. cómo se llama?”, y el entrevistado, al cabo de unos minutos, en medio de un discurso sin pausa, interrumpido solamente por alguna sibilancia, podrá decirnos… “me ataca cuando hace frío, cuando me pongo nervioso, cuando me voy a dormir…” No hay demanda de tratamiento, a él lo envía el médico, y él cumple con  el mandato, no hay interrogación subjetiva, y el asma “lo agarra”, “lo ataca”.

En el caso del asmático, encontramos, algo así como una aceptación pasiva de algo que se rechaza. Si pensamos en el alérgeno y su acción, sería algo así como una soldadura entre lo rechazado psíquico y un factor físico ambiental. El sujeto, decía que no está presente en el FPSM, hay algo del orden de la pasividad, y en esto me detengo, pues es tiempo de reemplazar términos matemáticos, si lo pensáramos en fórmula, y preguntarnos qué ocurre en esta pasividad, y de qué lado ubicar una actividad.

Si para la medicina, el concepto de asma bronquial es el de enfermedad inflamatoria de la vía aérea que cursa con hiperreactividad bronquial, si es una enfermedad pulmonar, con características de obstrucción de la vía aérea, total o parcialmente reversible en forma espontánea o con tratamiento, si se trata de una inflamación  o hiperreactividad bronquial, y al producirse esto, pueden aparecer entre una extensa serie de manifestaciones, sibilancias, disnea o fatiga, opresión torácica y ahogo… De qué se trata el asma para nosotros los analistas?

Hablando siempre en este trabajo del campo de las neurosis, pues el FPSM puede estar presente en cualquier estructura, sería posible preguntarnos por el deseo en un asmático, pero si menciono esto, debería de ubicar en algún sitio del discurso algo relativo a la falta. Qué falta? Por dónde pasa la falta en el asma? En el asma sí hay una falta; en el asma falta una falta. “Cuando me agarra, no puedo respirar, me falta el aire, me ahogo”, dirá un paciente describiendo lo que le aparece sin tener él nada para agregar a ese respecto, él viene al hospital para que lo curen, para que le lean el cuerpo, y para que le digan qué es lo que le pasa, para que se testimonie sobre su padecer, sin tener acceso a una interrogación por su parte, de eso no sabe nada, allí hay algo que en términos freudianos, ha quedado sepultado, algo del orden de la protoescritura,  y que solo será tarea del analista intentar prestar significantes en suspenso, provisorios, en el afán de reintroducir el funcionamiento del principio del placer,  en la intención de delimitar un borde en ese agujero, en la esperanza que en algún momento del tratamiento algo quede ligado, y aparezca la angustia, con el propósito de ponerle límite a ese goce específico del sujeto, dándole un sentido para que en algún momento, algo del rasgo unario consista; en la intención que siga viniendo pero para ser escuchado. A esta  altura podemos pensar que en el caso del asma, hay una completud fallida, hay algo que oprime y no deja respirar. Qué oprime? Qué ahoga?, podrían ser las preguntas del analista al paciente, y en algunos casos, la respuesta es “mi mamá”… Siempre se trata de un exceso, de la estrechez de un amor que no deja lugar a las preguntas… Hay también casos en los que en ciertos “desprendimientos”, separaciones que por lo general no son efectuadas por decisión propia del sujeto, sino por circunstancias ajenas , son vividas como desgarros groseros, y también producen paradójicamente una reacción similar a la opresión, pero esto lo pensaremos en otro momento.

El FPSM en un asmático, presenta un atravesamiento de la falta por el cuerpo, le falta el aire, hay “sed de aire”, hay  algo así como una completud fallida, que no deja respirar. En párrafos anteriores hablaba de órgano de choque, en el caso del asma, éste es el pulmón, en esta particularidad, algo hay que “choca” en el pulmón, ese goce específico que fragmenta al cuerpo cerrado al que refiere Lacan en “Encore”, pues si bien hay una cohesión en el organismo, dicha cohesión no alcanza para que la individualidad orgánica se transforme en cuerpo, es preciso que el significante introduzca el Uno. El pulmón aparece como faltando en lo que se llama el esquema imaginario del cuerpo. Para Lacan, hay un primer cuerpo, y es el del leguaje, y éste hace al segundo cuerpo, al incorporársele, es decir que ese cuerpo al que llamamos “nuestro”, es un obsequio del lenguaje, explica en Radiofonía. Es decir que si hay un cuerpo despedazado, es en función al despedazamiento que produce el lenguaje, que es quien nos atribuye los órganos. Como sujetos del significante, del cuerpo estamos separados, es así que podemos decir “yo tengo un cuerpo”, y no “yo soy mi cuerpo”. El cuerpo está separado del sujeto, es decir que el significante soporta parte del ser, independientemente del cuerpo, el significante no conoce lo viviente, pero introduce el discurso en el organismo.

Hablemos ahora un poco sobre el embarazo. Podemos decir que en general es una etapa de vulnerabilidad y labilidad emocional para una mujer, los cambios en relación a su esquema corporal, y los temores que se presentan durante la gestación y el desarrollo del feto, inundan de preguntas y en muchos casos generan angustia. Los cambios que genera un embarazo implican a la familia, a la relación marital y también a la profesional.

Hay una presencia entonces que oprime dentro de un cuerpo a nivel de la existencia del sujeto.

En una mujer embarazada y que padece de asma, aumenta los factores de riesgo. Primero, en mujeres cuyos síntomas tienden a empeorar con la exigencia del embarazo normal, el factor de riesgo aumenta ya que puede haber una exacerbación de los síntomas.

En suma, los temores asociados con el embarazo en mujeres con una enfermedad concomitante como el asma, generan preguntas adicionales a las comunes tales como “Cuál es el efecto de mis síntomas en el feto?”, o “Cuál es el efecto de la medicación en el bebé?” y son preguntas al respecto del porvenir de su futuro bebé, en función de las complicaciones reales o fantaseadas que pudieran presentarse como consecuencia de su propio padecimiento.

Una mujer embarazada se dice que está completa, de qué? Del falo, en tanto y en cuanto sea de la neurosis la estructura a tratar, ecuación simbólica mediante. Las únicas oportunidades en las que una mujer puede estar completa entre comillas, es en el embarazo, por un período aproximado de nueve meses. Entonces, si pensamos a una mujer embarazada como ocupada por el falo, diremos en términos de hipótesis, que hay una estrechez, una mujer embarazada está “encintada”.

Qué relación tiene el asma con ese estado de completud?

Una paciente se presenta a consulta en hospital con la médica que la atiende por su problema de asma. Se hace la derivación al analista del Servicio. Se trataba de una paciente como ya dije asmática, y además embarazada, con lo cual la medicación pertinente para cualquier asmático, en su estado es restringida, no es pasible de ser medicada, no hay espacio para el apaciguamiento de su padecer. Si la medicación desinflama los bronquios para que pueda pasar el aire, para esta mujer que está ocupada por el falo, y que también está  a su vez, en un estado de indefensión predeterminada por un punto específico que está por fuera de simbolización, y de lo cual ella nada puede decir, hay menos posibilidades para algún intersticio por el que el aire circule.  ”Asma y embarazo, la opresión de la estrechez…” Contando con aproximadamente 26 años, denota en su discurso una dificultad para simbolizar su embarazo. Lo que sí claramente queda fijado como marca, es ese goce en su cuerpo. Esto no es privativo de una mujer asmática, hay muchas que no siendo asmáticas no pueden registrar a su cuerpo más exigido, dado que dentro de su cuerpo habita otro cuerpo en formación, en el caso al que me refiero, esta paciente no puede registrar del todo su embarazo, pues un año antes pierde una beba de meses de nacida. Ella relata que se despertó, y encontró a su lado, en su propia cama a un bebé tieso, rígido, su beba había muerto. Si bien los hechos son tales una vez que son dichos, y en esa operación podemos pensarlos como perdidos en sí mismos, esta pérdida es imposible de simbolizar, no hay nombre para esa pérdida, no hay palabra que logre representarla. Muerte súbita dictaminaba el informe de la partida de defunción del médico que había acudido a  esa escena, más ella dice “la ahogué”. Agrega en el relato, que cuando se encontró con esa realidad, lo único que atinó a hacer fue llamar a su propia madre, cuando ella se encuentra con ese cuadro, lo primero que hace es llamar a su propia madre. Varias cuestiones que dan pista: una mujer que está amamantando, y que no registra el momento de cese de su dar leche, quedándose dormida en su propia cama con su beba, sin haberla devuelto a su sitio, la cuna. Ella constituye allí, en ese decir un saber no sabido, tan ni siquiera reprimido, al respecto del aire que le había faltado a su bebé. Lo primero que hace, su primera reacción fue llamar a su mamá. Su marido no figuraba entre los presentes. Ella se presenta a la consulta, y durante sus relatos, intenta mostrar al analista, aquello que había mostrado al médico que la había asistido en consulta primero: un tatuaje en el brazo con el dibujo y nombre de su beba, que si bien perdida, muerta, se mantendría hasta su propia muerte escrita en su  propio cuerpo. Las marcas sobre el cuerpo imprimen una doble connotación, por un lado la pertenencia a un conjunto, y por otro una cualidad erótica. El analista se niega a ver,  muchos pacientes intentan al relatar sobre sus padecimientos, intentan “mostrar” un brazo, un seno, un cuello fenomenizado, el analista se niega a leer aquello que aparece escrito en el cuerpo; solo un analista está allí para escuchar, y no para ver, pues sino,  lo único que estaría haciendo es atestiguar una escena, la  que el fenómeno presenta, en este caso el fenómeno psicosomático.